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martes, 10 de septiembre de 2013

ENSUEÑO CON EL LINAJE DEL SIGLO XVIII


Desde hace ya muchos años (y por experiencia propia)  hemos sostenido que "nagual" que no Ensueña, no es nagual. El Ensueño es el sello de los naguales, la característica fundamental, la "marca" de origen, que lo avala, lo deslinda de la masa y lo dignifica, por supuesto. Como bien dijo Frank Díaz, el nagual es el sujeto del ensueño
Traigo a colación este importante tema pues tuve un ensueño extraordinario, incomparable si tengo que cotejarlo contra otros innumerables ensueños que he tenido, más bien vivido.

Don Juan me aseguró que nuestro linaje era bastante excepcional, porque sufrió un cambio drástico en el año 1723. Una influencia externa vino a afectarnos y alteró nuestro curso de manera inexorable. En ese momento no quiso hablar del evento en sí, pero dijo que, a partir de ese entonces, nuestra línea tomaba en cuenta un nuevo comienzo, y que se consideraba que los ocho naguales que habían gobernado el linaje desde ese ins­tante, eran intrínsecamente diferentes a los seis que los precedieron.

A grandes rasgos, se me mostró el Linaje al cual pertenecía pero que todavía estaba brumoso, velado por "su humo del espejo". Los nuevos videntes se forjaron en el año de 1723, en México y consecuentemente con la aparición de un extraordinario personaje, al cual tengo un inmenso respeto por ser uno de aquellos que en China, Tibet e India, por mencionar algunos, se les conoce como Inmortales.

-Ese desafiante de la muerte es el antiguo vidente que el nagual Sebastián encontró en 1723 -prosiguió-. Consideramos que en ese día principia nuestra línea, por segunda vez. Ese desafiante de la muerte, quien ha vivi­do en la tierra durante cientos de años, ha cambiado la vida de todos los naguales que conoció, algunas veces más profundamente que otras. Y desde ese día en 1723 ha conocido a cada uno de los naguales de nuestra línea.

Sólo a algunos que sepan entender, le relataré el ensueño completo pues ha sido tan increíblemente fuera de toda racionalidad, que cualquier neófito quedaría convencido de que me he vuelto loco... El siguiente párrafo podría dar una pista de lo que viví la noche de ayer, que por ¿casualidad? fue comienzo de la trecena de la Flor, Ce Xochitl.

Don Juan dijo que el nagual Sebastián le puso un apodo a aquel hombre sin nombre, le llamó "el Inquili­no", porque llegaron a un acuerdo según el cual el hom­bre recibía energía, es decir, alojamiento, y pagaba la renta en forma de favores y conocimientos.
-¿Nunca le fue mal en el intercambio a algún nagual? -pregunté.
-A ningún nagual le fue mal en el intercambio de energía con él -contestó-. La promesa del hombre era que sólo le quitaría al nagual un poco de energía super­flua y a cambio le enseñaría extraordinarias habilidades.


viernes, 9 de agosto de 2013

HE SIDO TESTIGO DE REALIDADES SIN NOMBRE 0013


Ensueños muy claros me señalan dos senderos, dos ríos de energía pura, de un fulgor intensísimo, sobre el cual no existen palabras para explicarlo.
Mis ensueños son de aprendizaje, de contactar otros seres, otras entidades, otras formas de vida. He sido un explorador, un cazador de poder y un atónito testigo de realidades sin nombre.
Visito algunos planetas de ensueño, en verdad maravillosos. Con un exotismo fuera de toda descripción pero inconcebiblemente parecidos a nuestra amada Tierra. 

Sólo una gran sobriedad, un gran desapego, apenas me han alcanzado para mantenerme a escasos centímetros del colapso mental.

La locura siempre está allí, latente y presta a tomar por asalto la totalidad de un Guerrero. Pero éste, atento y controlando el punto de encaje, logra sortear esa pesadilla si se mantiene atrincherado en una gran disciplina, con persistente y terca intención de no ceder al embate del infinito.

El tonal me lleva a tierras mayas. Allí me espera un oasis de introspección enmarcado por los grandes sitios rebozantes de energía e intento del Linaje de los Naguales Ancestrales. Voy con varias misiones, todas ya controladas, pero una de ellas es la más prioritaria: la confirmación del rumbo de los Dos Caminos. Sé cuáles son (los naguales del ensoñar ya me los mostraron); he creído haber transitado ya por ellos, pero en la tierra de los sac be planos y hermosos, los confirmaré...
(Don Julio. Escrito previo a mi viaje a Mérida en 2011)


miércoles, 10 de julio de 2013

EL ENIGMA DE "LOS DANZANTES" DE MONTE ALBÁN





Desde 1806 se tejen y entretejen innumerables teorías de qué o quiénes son Los Danzantes de Monte Albán. Especialmente qué están haciendo. A continuación, el maestro Frank Díaz Tleoko nos lo explica fehacientemente.

Sobre un tema propuesto por RV: "aún los investigadores no nos dan una interpretación que pueda ser considerada exacta sobre estos llamados 'danzantes' "...

¿Qué haría falta para considerar "exacta" una interpretación? A menos que resuciten los constructores o que las piedras hablen, tenemos que atenernos a un margen de incertidumbre. En tal caso, todo lo que cabe es observar con atención el contexto de los relieves y sus detalles. Enseguida saltan a la vista tres temas simbólicos:

1. Los "danzantes" aparecen retorcidos, en postura que posteriormente se asimila a Nanahuatzin y Xolotl. El emblema de esta postura es el glifo de Olin, que marca la entrada al inframundo (el estado de sueño-muerte, obviamente). Se trata, pues, de una representación primitiva del nagual. Sus rostros todavía recuerdan la asociacion animal de la proyección naguálica en las imágenes olmecas.

2. Las efigies mezclan el atributo específico del sueño-muerte (los ojos cerrados) y el de la vigilia (las posturas con fuerte dinamismo). Para entender este tema, hay que recordar que dos cronistas informaron que, el trabajo del sueño era una materia básica de las escuelas mesoamericanas, a la cual se le dedicaba un libro y un tipo de maestros en particular.

3. De los ombligos de los danzantes suelen brotar estambres de mariposa, interpretables como chorros de Teoatl, "agua divina" o sangre - no en sentido literal, sino como Tleyotl, "energía vital". Cualquiera que ensueñe sabe que, con o sin influencia del arte anahuaca, la visión de esas fibras es una de las primeras y más perturbadores experiencias.

De un modo más formal, 2 mil años más tarde, encontramos estos tres elementos simbólicos en los chacmoles: un cuerpo que se yergue tanto como es posible, pero sin abandonar su posición sedente, cuyos atributos de sol-mariposa y estrella los definen como "la luz de la oscuridad"; unos miembros retorcidos (incluso la cabeza) y un recipiente umbilical llamado en nahuatl Kuau'shikalli, término que alude precisamente a los estrambres de mariposa.

 Es obvio que el arte anahuaca refleja los intereses de la sociedad anahuaca, y esto se ve con particular claridad en las representaciones de los danzantes. Para entender a los danzantes hay que ensoñar.

ENSUEÑO Y "EXTRATERRESTRES"

Para los ensoñadores, es bastante típico soñar con "extraterrestres". Pero, de ahí a que sean de otro planeta, hay una distancia. En otras épocas han recibido otros nombres, de acuerdo con la visión de moda.

El ensueño es la vía natural para viajar. El ensueño nos lleva al mundo real. Ahora bien, considerar que el mundo real se compone de masas planetarias en un espacio lineal, es inercia mental. Los extraterrestres - en el sentido de seres que viven en "otro" planeta - no existen. En el mundo real, todos los planetas se conectan y forman una red.

El ensueño, al inhibir los juicios cotidianos, nos permite acceder a aspectos de la realidad que son poco habituales. Por ejemplo, a esas conexiones luminosas que se pueden establecer (para bien o para mal) entre los seres. Pero el ensueño por sí no garantiza que la interpretación que saquemos de esas vivencias sea la correcta. Por eso, los naguales recomiendan ser sobrios al ensoñar. Si ves mangueras, extraterrestres y cosas así, mírate las manos. Más vale un poco de dominio que mucha visión. La sobriedad es el antídoto para las numerosas y tóxicas sugestiones que se nos pegan en el sueño.

Dicho lo anterior, queda claro que el Universo está lleno de seres conscientes y el ensueño es la vía para el contacto. La mayoría de los "extraterrestres" (a los que deberíamos clasificar mejor de onironautas) tienen escaso desarrollo de conciencia. Algunos se parecen a nosotros y, ocasionalmente, aparece una entidad con verdadero conocimiento que transmitir.

sábado, 6 de julio de 2013

VIRTUDES PARA ENSOÑAR


Una y otra vez me preguntan, tanto por correo como en vivo, cómo le hago para ensoñar. Me piden técnicas y procedimientos, esperando que uno les dé la solución paso a pasito del "cómo, cuándo y dónde"; que "cuál es mi secreto".
Aunque este código ya lo había puesto antes, no está demás repetirlo. Máxime porque es el comportamiento ético y moral de quien pretenda ensoñar como un Nagual. Era mi secreto...

1.           “Soy un tolteca, adopto la toltequidad como forma de vida y la predico con mi ejemplo."

2.         “Asumo el Universo como un campo de batalla; me alineo con las fuerzas evolutivas y contra las involutivas."

3.        “Me comprometo con el camino de la conducta impecable, procurando dar lo mejor de mí en cada momento."

4.        “Sacrifico los defectos de mi forma humana en el altar de la guerra florida."

5.     “Tengo paz con todos los seres, promoviendo su evolución y evitando causar depredación o sufrimiento en lo posible."

6.       “Pago mis deudas materiales, culturales y espirituales para hacerme merecedor del sacrificio de las Serpientes Emplumadas."

7.   “Acepto el reto de la evolución de la conciencia, cultivando mis vehículos de expresión y activando mis centros de percepción." 

8.      “Me libero de toda sugestión, tomo el control de mi mente y verifico las enseñanzas, para pasar de las creencias a la experiencia propia."

9.      “Vivo aquí y ahora, pues recapitulo mi origen y decreto mi destino."

10.    “Unifico mi sueño y mi vigilia para despertar al mundo de la pura percepción."

11.   “Transformo mi mirar para poder Ver la energía tal como fluye por el Universo."

12.   “Busco la libertad total, que es la libertad de todos los seres."

13. “Como guerrero, defenderé a Anahuac, la toltequidad y el nagualismo hasta mi último aliento.”

viernes, 17 de mayo de 2013

SI YA ENSOÑASTE, PERTENECES A LA COMUNIDAD TOLTECA



“Trenemos que hacer un esfuerzo -y eso es un principio tolteka- para salirnos del espejismo de los pensamientos, para salirnos de los que se llama el autorreflejo.
 El autorreflejo es una imagen que nos hemos hecho del mundo, que parece ser muy bonita, muy armoniosa, pero no es la realidad, es sólo una imagen, y va a llegar un momento en que choque con la realidad.


La propuesta tolteca es estudiar específicamente la percepción, para a través de ésta enfocar otros aspectos de nuestro ser. A diferencia de otras religiones de la Tierra cuyo sacramento de pase (o) es un rito, en la toltequidad la fórmula de pase (o) es el ensueño. Si tú ya ensoñaste, ya tú perteneces a la comunidad tolteca, porque ésta se basa en el esfuerzo de quienes intentan ensoñar.

Recuerda siempre que la palabra ensoñar es equívoca pues hace que nos refiramos al sueño de la noche, cuando en realidad el sueño no es propiedad de la noche. En todo momento en que tú percibas estás en la naturaleza de un sueño, y puedes hacerlo consciente o dejar que siga siendo subconsciente.


Estando consciente, uno sale al mundo a crear, a construir formas, a darle forma al mundo, y eso se llama acechar. Es decir, ensoñar es darte cuenta que estás en la naturaleza de un sueño, -ya sea que estés dormido o despierto-, y acechar es decidirte a darle forma a ese mundo, a construirlo como a ti te parezca que debe ser correcto.
Ese el secreto de los grandes modificadores de la historia. ellos estaban conscientes de que la naturaleza del mundo es intersubjetiva, no objetiva. Eso significa que no hay objetos allí a fuera, sino un conjunto de definiciones, y nosotros podemos poco a poco y haciendo presión, cambiar las definiciones.“

jueves, 16 de mayo de 2013

ENSOÑAR ES EL USO DELIBERADO DEL "CUERPO DE ENERGÍA"

"El ensueño es la utilización deliberada del cuerpo energético. La energía es plástica, y si le aplicas una presión constante, termina adoptando la forma que quieras, desde un ser libre hasta una bestia. Por supuesto, para lograr algo tan especializado como convertirse en un animal no hay que intentarlo en forma improvisada, existen procedimientos. El doble se maneja a través de la fijación del punto de encaje en nuevas posiciones. Tal fijeza tiene la naturaleza de la obsesión y debe ser evocada con métodos de brujos.
Por ejemplo, si tu anhelo es ser un halcón y lo intentas con inflexibilidad, ¡llegarás a serlo! Cada cual logra lo que busca. Ese es el truco del nagual, manejar sus obsesiones.


Sin embargo, debes saber que las personas que se enfocan en objetivos que no son exclusivamente de libertad y sobriedad se quedan estancadas, lo cual puede llevarles a la locura o a la más crasa cotidianidad (Nota de Don Julio: se convierten en detractores y feroces críticos del Nagual Castaneda, como si éste fuera el culpable de SU fracaso). En verdad, eso es lo que hacemos todos nosotros, elegimos ser hombres, ¡y lo somos! La obsesión mal canalizada es la esclavitud. El problema de muchos naguales del México actual es que se han olvidado de las posibilidades abstractas. Hay brujos que prefieren transformarse en guajolotes y de ahí no salen. Es más, muchos no tienen ni idea de que pueden hacer algo más con su energía que procurarse sensaciones fuertes y asustar a los demás. 

Tal decadencia de la enseñanza es lo que ha movido a los videntes del linaje de don Juan a intentar la libertad del modo más impersonal posible, abandonando todas las posiciones caprichosas del punto de encaje que heredaron de sus ancestros. El propósito de la libertad es absolutamente limpio y desplaza a todos los demás. Al intentarlo, los nuevos videntes han restaurado la pureza del nagualismo.
Le pregunté qué sentido tenía el enorme esfuerzo que indudablemente significa prepararse un doble en el ámbito del sueño. Me respondió: "Para la mayoría de los brujos ese esfuerzo es la otra opción, la puerta a otro reino de conciencia, un darse cuenta que les permitirá intentar en su momento el paso definitivo a la tercera atención".

sábado, 2 de marzo de 2013

FILÓSOFO TOLTECA DON JUAN MATUS "Comentarios sobre el Ensueño"

Partiendo de la base de que el verdadero "Conocimiento" no es el que se adquiere a través de la razón, o del lenguaje pedagógico escolástico-materialista sobre el que funciona la ciencia occidental desde Aristóteles, sino de la experiencia directa de nuestra percepción con la esencia energética de nuestra realidad, accesible solo desde el control mental del "silencio interno", un estado perceptivo que las diversas tradiciones suelen llamar genéricamente "trance",  podemos decir que el Ensueño es, en primer lugar, la forma más "natural" de acceder a él.
Psicotrópicos,  arrebatos, mantras, actos repetitivos, rituales, hipnosis, proyección astral, y sobre todo la Meditación han sido y son los procedimientos más habituales para conseguir ese estado de "trance", cuya profundidad tiene un abanico de "grados" especialmente amplio. Pero todos ellos son más artificiales y forzados que el Ensueño. Todos suponen una disciplina y esfuerzo de voluntad tan arduo como antinatural. Mirémoslo de esta forma: el Espíritu se multiplicó en las miríadas de criaturas del universo para vivir la experiencia de la conciencia desde todas las ópticas posibles. Pero hubiera sido una crueldad sin sentido impedirnos categóricamente recordar nuestra verdadera identidad. A través de los sueños se aseguraba una oportunidad infatigable de retomar el contacto con la fuente. Sin la parafernalia tendenciosa, manipulable, egoica, mental, técnica de los métodos para el trance ideados por la ansiedad humana. Lo irónico del caso es, pues, que siempre hemos tenido el Conocimiento "a mano". Todas las noches. De la manera más "natural". Nuestro destino siempre ha sido crecer espiritualmente, sin esfuerzo ninguno, por el simple hecho de nacer, moverse, cansarse, dormir. Ha sido nuestra inesperada estupidez la que ha torcido las cosas endiabladamente, convirtiendo un don sencillo en un oscuro patrimonio de iniciados, brujos y super-hombres.

En consecuencia con lo anterior, de la misma forma es cierto que el Ensueño es la manera más "democrática" de acceso al Conocimiento. Como todo el mundo duerme, y sueña, no hay ni puede haber discriminación ninguna en los sujetos con acceso al trance. Ricos y pobres, tontos y listos, grandes y pequeños, cultos o analfabetos, incluso sanos y enfermos: si estás vivo, duermes; y si duermes, sueñas; y si sueñas es solo cuestión de conciencia convertir tus sueños en experiencias de Conocimiento. Ocurre, incluso, que personas aparentemente más marginadas del conocimiento racional, como pueden ser los parias, enfermos, indígenas, e incluso enfermos mentales, disfruten del verdadero Conocimiento del Ensueño con mucha más facilidad que los pudientes intelectuales de las jerarquías religiosas. Con lo cual, el Ensueño no solo resulta democrático sino incluso socialista, en el sentido más ético, más evangélico del término.

No sólo es la forma más "natural" y más "democrática" del trance, sino que también es la forma más "segura". En su doble sentido de "inocuidad" y de "garantía". Inocuo, porque nadie se muere por soñar. Al contrario: es medicinal. Soñar equilibra los procesos cerebrales, endocrinos, energéticos del cuerpo físico. Cualquier otra técnica de trance, exceptuando la Meditación, tiene probados peligros, al menos para la estabilidad mental. Como no son procedimientos "naturales" pueden ocasionar, cuando menos, obsesiones.
Soñar no tiene ningún peligro. Hasta de la más espantosa pesadilla se despierta uno. Como en la hipnosis, o
con mucha más propiedad, la mente tiene ancestrales mecanismos de defensa que impiden que nuestra integridad sufra ningún daño en nuestros episodios de vida onírica. Y "garantizado", porque siempre soñamos. Siempre. Es solo la falta de la más elemental costumbre o interés lo que hace que no nos acordemos. Mucha gente se duerme tan intoxicada por el alcohol o las drogas que se despiertan demasiado abotargados para acordarse de nada. Pero eso no significa que no sueñen. Si han alcanzado una fase REM, por muy breve que fuese, han soñado seguro. No podemos decir lo mismo de otras técnicas. Ni incluso de la Meditación.
Podemos sentarnos montones de veces a meditar sin llegar a tener la más mínima experiencia de "trance". Lo cual, por cierto, desanima a muchos. Pero la experiencia de los sueños está garantizada. El cuerpo de ensueño viajará todas las noches por los mundos de ensueño. Seguro. Es solo cuestión de educación que nos demos cuenta de ello y aprovechemos su potencial de Conocimiento.

¡Qué triste alarde de ignorancia exhiben los que se quejan de perder un tercio de sus vidas durmiendo! Al contrario, no hay tiempo mejor invertido. Y cualquier buscador espiritual que se precie debería luchar por prolongar lo máximo posible sus horas de sueño. Ya lo avisa el Evangelio: "Lo que el hombre aprecia, Dios lo desprecia; y viceversa". ¡Qué falta de respeto es en realidad echar pestes sobre esas horas de auténtico encuentro místico: nuestros momentos más realmente "sagrados"! Recuperar el sentido del Ensueño es volver a impregnar de sentido a ese tercio de nuestras vidas. Pues, créame, querido lector, a la hora de ingresar en los dominios de la Muerte, va a tener mucho más valor lo que hemos hecho en nuestro sueños que todas las obras y éxitos y ganancias de nuestra vida de vigilia. Morir es soñar. Es continuar con nuestros sueños. Así que, desde la óptica de los que han muerto, la verdadera pérdida de tiempo habrán sido nuestros absurdos y obsesivos afanes de la vida de vigilia. Solo a través de los sueños podremos entonces tender puentes para intentar el contacto con nuestros seres queridos (si es que es eso lo que desearemos entonces hacer, que no suele ser el caso), así que fácilmente nos parecerá aberrante entonces el desinterés de los vivos por tan única y privilegiada oportunidad.

El re-descubrimiento del Ensueño como procedimiento para la experiencia del trance tiene una repercusión de extrema importancia en la estructura de las ciencias psicológicas, y ésta es que desbanca completamente el concepto de "interpretaciones simbólicas" con que desde el Psicoanálisis, y alcanzando cotas delirantes de subjetivismo y propósito comercial, se ha venido abordando la fenomenología de los sueños, al menos desde la vertiente esotérica, o de la literatura de "auto-superación". No es de extrañar que la ciencia médica rechace tan de plano estas orientaciones. Los innumerables tratados al uso que se han venido sucediendo durante prácticamente un siglo en las estanterías de las librerías constituyen un verdadero abuso, si no claramente una estafa. Y no se puede culpar a Freud. Pues él intuyó muy válidamente el potencial psicológico de los sueños, tanto terapéutica como ideológicamente; y basta el revolucionario acierto de ser el primero en relacionar formalmente la vida onírica con la energía sexual (libido) para justificar todo el resto de sus aventuradas teorizaciones. Fueron sus seguidores quienes exageraron el papel simbólico de los contenidos oníricos para generar ese sub-género del oscurantismo psicológico que son los "diccionarios" de
interpretación de los sueños. En absoluto. Los sueños no "significan" nada. Los sueños son experiencias reales de nuestro cuerpo energético (astral, alma, cuerpo de ensueño...) en el mundo real de los sueños.
Encontrarse con una escalera en un sueño tiene la misma significación que encontrársela en la vida real, ni más ni menos. Bien es cierto que, en cierto grado, la calidad psicológica de nuestra vida de vigilia determina el cariz de nuestros sueños, el tipo de escenarios, emociones y objetos involucrados. Pero igual pasa con nuestra vida real, por simple "ley de atracción". La simbología de nuestros sueños es algo, pues, tan subjetivo y secundario que no pasa de tener carácter anecdótico. No es en absoluto lo esencial. Lo esencial es comprender, aceptar, asumir, que tenemos una vida paralela auténtica en esa fase de nuestras vidas en que estamos soñando, y actuar en consecuencia.

Naturalmente, parece también sumamente difícil aceptar que tenemos una existencia paralela. Parece más "racional" limitar la vida onírica a unas construcciones de nuestra imaginación regidas por complejos mecanismos de reparación psicológica. Y no negamos que esta cuestión es quizás la piedra de base de toda la concepción de los sueños encerrada en las enseñanzas toltecas y la práctica de los Sueños Lúcidos. A este respecto, remitimos al lector a los Recuentos previos sobre Física y Conocimiento, y Teoría de las Dimensiones, para hacerle comprender la posibilidad metafísica de la existencia real de otros mundos paralelos. Hoy día, hasta los premios Nobel de Física contemplan sin tapujos esta plausibilidad. Pero nos remitimos también a las teorizaciones de LaBerge en sus obras sobre Sueños Lúcidos para demostrar que, incluso desde una perspectiva materislista, académica, no ocultista, es lícito pensar en términos de mundos paralelos, pues la "mente" humana es algo demasiado amplio y difícil de definir, incluso si insistimos a confinarla en el órgano del cerebro. Don Juan insistía en que "todo está en el cuerpo", desde las percepciones más racionales a las más inconcebibles y estrambóticas. Nuevamente, habría que definir qué es exactamente el cuerpo humano, cuál es su verdadera naturaleza, dónde empieza y dónde acaba cada una de sus instancias.

Las tradiciones ocultistas, de hecho, definen a la mente como un "mundo" en sí mismo: el mundo mental: un plano más en el gradiente del desarrollo humano. Personalmente, tendemos a pensar que el mundo de los sueños es realmente un mundo aparte, quizás compuesto de materia exótica o neutrinos, interpenetrado con el material, porque ésa es la conclusión lógica de nuestra experiencia como "proyectores astrales": percibimos nuestra conciencia "saliendo" de nuestro cuerpo físico, tumbado en la cama, controlando un cuerpo sutil que adopta diversas formas, para vivir experiencias reales en un mundo intenso y luminoso que se parece al mundo material lo suficiente como para merecer el calificativo de "paralelo". Pero podría ser que todo ello ocurriera al fin y al cabo en el "plano mental", quién sabe, y que nuestra conciencia esté confinada a una reducida porción de vaya usted a saber qué concepto del espacio-tiempo. Sea como sea, lo que de ningún modo es aceptable es la visión mecanicista de divulgadores como Punset. El cerebro es una parte admirable pero meramente instrumental, funcional, del inabarcable misterio de la mente.

Aunque existe una notable diferencia entre nuestro mundo físico y el mundo de los sueños, una diferencia que invalida la justeza de calificar a éste último como un "mundo paralelo". El mundo de los sueños es un mundo de prodigios y milagros, de intensidad sin igual, que amplía sin límites nuestro poder, perspectivas y consecución de deseos. Podemos volar, transformarnos a voluntad, elegir los destinos instantáneos de nuestros viajes, convocar a seres queridos o maestros espirituales, realizar todo tipo de propósitos íntimos. También puede ser un mundo de pesadillas si no acertamos a enfocar adecuadamente nuestros objetivos. Y es cierto que cuesta un tiempo darse cuenta cabal de las potencialidades a las que tenemos acceso. Pero esos "poderes" están ahí, ciertamente. Podemos disfrutarlos. Es lo normal. Y una de las experiencias más gratificantes que todos los practicantes de los Sueños Lúcidos reportan al principio es la inolvidable experiencia de volar. ¡Podemos volar! Con plena conciencia. Sin diferencia ninguna, a nivel de memoria, con el hecho de haber vivido la experiencia en el plano físico. Podemos atravesar paredes, respirar bajo el agua, mover objetos con la mente, leer el pensamiento. (También hay ciertas imposibilidades extrañas, como encender la luz; el mundo es misterioso hasta en sus detalles más triviales).

El mundo de los sueños tiene sus reglas, y nadie sabe por qué. Pero eso no impide ni un ápice el disfrute de todas sus milagrosas potencialidades. Hasta la axiología es distinta. Cosas que en el mundo físico están "prohibidas", no por imposibilidad física sino por leyes sociales, pueden ser realizadas sin ninguna cortapisa. Hablamos por ejemplo de ciertas fantasías sexuales. Incluso de ciertas acciones violentas. Agresiones, riesgos o hedonismos que serían castigados en vigilia parecen no tener consecuencias aquí. Y sin embargo, otras cosas que no nos comprometen en absoluto en nuestra vida de vigilia, como hacer una promesa o verbalizar un deseo, sí generan severas y seguras consecuencias en el plano astral. ¿Por qué? Suponemos que la explicación se pierde en los ancestrales inicios del lenguaje, cuando cada palabra, cada fonema tenía una repercusión mágica. Ahora todo lenguaje está desvirtuado; pero hubo un momento en que el ser humano pudo comprobar que podía "fijar" la realidad perceptiva gracias a la conceptualización lingüística.
Aquello tuvo que ser realmente mágico para una estirpe que siempre había lidiado con el mundo desde el silencio, el instinto, el conocimiento directo.

Por supuesto, en todo esto hay involucrado un tema de fondo, harto importante, que es nuestra realización espiritual. La gente cree que estamos aquí para tener hijos y ganar dinero. Pero aprender a "ensoñar" y darse cuenta de que el sentido de la vida es el desarrollo de nuestra conciencia es una y la misma cosa. Y entonces, claro está, cada cual tiene que tomar la decisión que más se ajuste a su naturaleza personal. Si el hedonismo y el beneficio inmediato es su meta máxima en la vida, el Ensueño le satisfacerá por un tiempo, pero luego abandonará. Le remorderá la conciencia estar planteando como un juego una oportunidad tan única y profunda de desarrollo personal. Es como una falta de respeto. Tiene usted en su mano hacer de su vida un auténtico proyecto espiritual y realizarse personalmente al nivel más profundo imaginable.
Herramientas que en el plano físico están al alcance de unos pocos iluminados están aquí a su entera disposición. Es más: como ambos mundos están interconectados de manera misteriosa pero inextricable, poco a poco irá comprobando el efecto que sus acciones y actitudes tienen, a corto o largo plazo, sobre sus condiciones concretas en el plano físico. Lo cual le obligará a asumir sus responsabilidades. El mundo, la deplorable miseria de la humanidad indefensa, necesita de la labor energética de las almas conscientes en un sentido claramente positivo. Su egoísmo en los sueños puede llegar a dañar a los seres humanos, por caminos kármicos impredecibles, de manera muy concreta en la vida cotidiana. Lo más inteligente (y en el fondo lo más gozoso), pues, ya que se le abren las puertas a un Conocimiento verdadero y esencial, es aprovechar la oportunidad para crecer interiormente y dar lo máximo de sí mismo, dentro de sus limitaciones.

Todos tenemos limitaciones. Pero otra de las ventajas del Ensueño es la posibilidad incomparable de profundizar en los obstáculos psicológicos o materiales que dificultan nuestro desarrollo físico para emitir un diagnóstico mucho más completo y diseñar un plan terapéutico sin precedentes que remueva cualquiera de nuestros defectos. Esto es viable porque, si bien normalmente no podemos percibir el mundo astral desde el plano físico, sí llega un momento en que, desde el plano astral, no solo podemos experimentar otros mundos sino que también podemos ser testigos de los procesos y aconteceres de nuestra vida de vigilia, como un fantasma que espía en la sombra o detrás de un cristal. Hay diversas formas de conseguirlo. Otra es consultando a los maestros espirituales. Otra es observando el cariz de las circunstancias de nuestro mundo paralelo, pues de alguna forma éstas nos dirán cómo es en esencia nuestro espíritu y valores. El hecho es que nos podremos llegar a conocer mucho más profundamente que a través de cualquier análisis psicológico, físico, material. "Veremos" la esencia de nuestros complejos, deseos, traumas, sin ningún género de dudas, y podremos actuar en consecuencia. Ésta es una de las ventajas más indiscutibles de la práctica de los Sueños Lúcidos: nuestra personalidad física mejora, se cura, se supera. Día a día. Objetivamente.

No existe la mentira en el Ensueño. Éste es otro de los misterios con imbricaciones más epistemológicas. ¿Qué es una "mentira"? Habría que bucear muy hondo en la Filosofía de la Intencionalidad para comprender el punto de vista de los videntes. Pues sólo en el mundo físico, donde razón y lenguaje imperan a la par indistinguiblemente, puede tener sentido ocultar intencionadamente la verdad. Tal "intento" es inconcebible en el mundo de las esencias energéticas. Y si usted pregunta cualquier cosa a un ser espiritual, a un habitante del mundo de los sueños, siempre le dirá la verdad. No pueden mentir. Lo cual tiene sus sorprendentes consecuencias, como podrá comprobar. Se quedará perplejo al comparar esa característica con la aberrante naturalidad (mejor diríamos cinismo) con que aceptamos la mentira en nuestro mundo físico. Convivimos con ella como si fuera normal salir a la calle con un abrigo hecho de vísceras sangrantes. Miramos hacia otro lado, y a base de ignorarlo fingimos que no pasa nada. Pero sí que pasa, sí. El mundo de los sueños nos devuelve a la sinceridad.

No es una "realidad virtual", cuidado. No es un producto de la imaginación, como una película proyectada en alguna pantalla mental. Eso es lo que los "enemigos del hombre", seres inorgánicos o mafias esotérico-comerciales, quisieran hacernos creer. ¿Para qué "ensoñar"?, nos insisten: basta con conectar la Play Station, o currarse el Second Life o jugar Diablo I, II y III, como un idiota enajenado. Llegará un momento en que las plataformas Wii simularán escenarios tridimensionales esféricos. Pero seguirá sin ser un verdadero Ensueño. El Ensueño es una experiencia "real", total, ontológicamente verdadera. Percibimos con todos nuestros sentidos. Todo nuestro cuerpo (astral) está involucrado. Sin conexiones, sin cables, sin cuotas. Claro: eso es lo que no le interesa a esas fuerzas oscuras. El Conocimiento da libertad, y ellos quieren esclavos.

La continuidad espacio-temporal se flexibiliza en el Ensueño. Otro gran milagro. Ya no estamos en un espacio-tiempo lineal, fijo, invariable. No. En los Sueños Lúcidos llega un momento en que podemos acceder al pasado y al futuro, hacer regresiones, intercambiar historias personales, visionar profecías. Podemos acceder a la "memoria del mundo": una inolvidable experiencia que el ocultismo llama "acceder a los Registros Akásicos". Podemos viajar a cualquier lugar del espacio, sin límites. El cuerpo enegético viaja más rápido que la luz. Como explicábamos en los Recuentos cosmológicos, hay una cualidad de "entrelazamiento cuántico" entre todas las partículas del Universo que lo convierte en una entidad holográfica, interconectada de manera instantánea. Pero es por eso por lo que el disfrute de los prodigios del Ensueño está necesariamente ligado a un crecimiento místico: para hacer semejantes viajes espaciales, que son definitivamente posibles, hay que comprender que "la conciencia es Una", y que "cualquier instante es una eternidad". Y éstas no son cosas que se comprenden con solo decirlas. Para que se conviertan en vivencias operativas uno tiene antes que hacer un largo camino, como persona y como ensoñador, pero sobre todo como "buscador del Conocimiento".

Lo que sí podemos decir nosotros es que esta búsqueda "merece la pena". La vida más ostentosa, exitosa y gloriosa imaginable en el mundo físico palidece en comparación con la "intensidad" sensorial y espiritual de las experiencias del Ensueño. Es mucho más que vivir otra vida. Como el tiempo es flexible, son muchas las vidas que podemos llegar a vivir. Se dice pronto. Pero es así.

Finalmente, pues, lo que verdaderamente causa asombro, pavor, un silencioso sentimiento de terror paranoico, es preguntarse qué es lo que ha llevado al ser humano a borrar tan radicalmente de su memoria, de sus expectativas, de su educación, una herramienta tan inigualable de plenitud y felicidad. ¿Qué es lo que ha pasado? ¿Por qué? ¿Quién tiene la culpa? Y ¿por qué ahora se abren las puertas? Hay algo que se nos escapa. Pues aunque la televisión y los entornos virtuales luchan en contra, basta una sola experiencia de ensueño verdadero para convencer al más materialista, al más colgado del ordenador, de que ahí está el camino, ahí están las respuestas. ¿Cómo es que unos "demonios" tan crueles y efectivos como para privar durante milenios al hombre de su identidad permiten ahora semejante escapatoria? ¿Es otra trampa? ¿O es realmente una "nueva era", gracias a la victoria energética, invisible pero irreversible, de la Magia Blanca o de la "masa crítica" de unas generaciones con "conciencia"? Ojalá fuera esto último. Pero ¿cómo confirmarlo? Precisamente lo grande de todo esto es que la respuesta está en el Ensueño. El camino al Conocimiento ha abierto de nuevo sus puertas. Exprimamos la oportunidad, antes de que otra vez se cierren.

viernes, 1 de marzo de 2013

FILÓSOFO TOLTECA DON JUAN MATUS "El Arte de Ensoñar" 02

Continuación... EL ARTE DE ENSOÑAR

Llegamos a la primera compuerta al darnos cuenta de una sensación muy particular que se nos viene encima antes de quedarnos profundamente dormidos. Una placentera oscuridad y pesadez que nos mantiene suspendidos y no nos permite abrir los ojos. (ADE) 

No hay pasos que seguir. Uno solamente intenta estar consciente del acto de quedarse dormido. (ADE) 

En el caso de la primera compuerta, la meta es intentar que tu cuerpo energético se dé cuenta de que te estás quedando dormido. No trates de forzarte. Deja que tu cuerpo energético lo haga. Intentar es desear sin desear, hacer sin hacer. (ADE) 

Acepta el reto de intentar. Pon una determinación que no admita palabras o aun pensamientos para convencerte a tí mismo de que has llegado a tu cuerpo energético y que eres un ensoñador. Hacer esto te pondrá automáticamente en la posición de darte cuenta de que te estás durmiendo. (ADE) 

Intenta abarcar las dos cosas: el acto de convencerte a ti mismo de que verdaderamente eres un ensoñador, aunque nunca hayas ensoñado, y el acto de estar convencido. (ADE) 

Intentar es mucho más simple, y al mismo tiempo, infinitamente más complejo. Requiere imaginación, disciplina y propósito. En tu caso, intentar significa que adquieres la indiscutible certeza corporal de que eres un ensoñador. Sientes con todas las células de tu cuerpo que eres un ensoñador. (ADE) 

Decirle a un ensoñador que encuentre en sus sueños un objeto determinado es un subterfugio. El asunto es darse cuenta de que uno se está quedando dormido. Y hacer esto no es posible simplemente ordenándose a uno mismo hacerlo, sino sosteniendo la vista de cualquier cosa que uno esté mirando en su sueño. (ADE) 

Cuando fuimos a parar a esa misteriosa ciudad, tú no estabas dormido. Estabas ensoñando, pero no dormido. (ADE) 

La segunda atención es como un océano, y la atención de ensueño es como un río que desemboca en él. La segunda atención nos permite estar conscientes de mundos completos, mientras que la atención de ensueño es el estado de estar consciente de los objetos de nuestros sueños. (ADE) 

Para cruzar la primera compuerta del ensueño debes enfocar primero tu atención de ensueño en cualquier cosa, como punto de partida. Luego, pon tu atención en cuantos objetos puedas. Recuerda que si solo echas vistazos breves, las imágenes no cambian. Después de ver cada objeto, regresa al primero que viste. (ADE) 

"Llegamos" a la primera compuerta al darnos cuenta de que nos estamos quedando dormidos, o al tener un sueño inmensamente real. La "cruzamos" al ser capaces de sostener la vista en cualquier objeto de nuestros sueños. (ADE) 

Se llega a la segunda compuerta del ensueño cuando uno se despierta de un sueño en otro sueño. (ADE) 

En la segunda compuerta, hay que cambiar de sueños de manera ordenada y precisa. Hay dos maneras de cruzar la segunda compuerta: Una es despertarse en otro sueño; es decir, soñar que uno está soñando, y luego soñar que uno se despierta de ese sueño. La otra alternativa es usar los objetos de un sueño para provocar otro sueño, como yo lo hice. (ADE) 

Al cruzar la primera o la segunda compuerta, los ensoñadores llegan a una fuente universal de energía, y empiezan a ver cosas o a escuchar voces. Realmente no son voces, es una sola voz. Los brujos la llaman la voz del emisario de ensueño. Se trata de una energía forastera que pretende ayudar a los ensoñadores diciéndoles cosas.(ADE) 

El problema con el emisario es que únicamente puede decirle a los brujos lo que ellos ya saben o deberían de saber, si realmente fueran brujos que valen la pena. (ADE) 

El emisario es una fuerza impersonal, que nosotros convertimos en algo muy personal, por el hecho de que tiene voz. Algunos brujos juran que les aconseja. Hasta la ven. O simplemente la oyen como una voz de hombre o de mujer, describiéndoles situaciones del momento. La mayoría de las veces los brujos toman estas descripciones erróneamente como consejos sagrados. (ADE) 

Los ensoñadores oyen o ven al emisario cuando tienen suficiente energía para mantener sus puntos de encaje fijos en una nueva posición específica; mientras más intensa es esa fijación, más intensa es la experiencia del emisario. (ADE) 

El emisario de ensueños es una fuerza que viene del reino de los seres inorgánicos. Ésta es la razón por la cual los ensoñadores siempre la encuentran. (ADE) 

Con el acto de ensoñar, los brujos obligan a los seres inorgánicos a interactuar con ellos. Toparse con ellos es algo inevitable. (ADE) 

Descubrí que la voz del emisario no era solamente la voz de un maestro, sino la voz del más sutil de los vendedores. Repetía una y otra vez, en el momento preciso, las ventajas que su mundo ofrecía. Sin embargo, también me enseñó cosas de incalculable valor sobre diferentes aspectos del ensueño. (ADE) 

Para que el ensueño sea perfecto lo primero es parar el diálogo interno, me dijo el emisario en una ocasión. A fin de pararlo, pon entre tus dedos dos cristales de cuarzo que midan entre seis y nueve centímetros de largo, o un par de piedras de río pulidas, del largo y del ancho de tus dedos. Dobla un poco tus dedos, y presiona los cristales o piedras con ellos. Quedarse dormido en un momento de silencio total garantiza una perfecta entrada al ensueño. (ADE) 

Los ensoñadores deberían de usar un anillo de oro, y es preferible que les quede un poco apretado. El anillo atrae la energía del mundo del ensueño, y la guarda; y cuando es necesario, el anillo libera esa energía en los dedos del ensoñador, y eso le transporta de regreso al ensueño. La presión del anillo sirve igualmente para asegurar que el ensoñador regrese a su mundo, al crear en su dedo una sensación familiar y constante. (ADE) 

Durante otra sesión, el emisario dijo que la piel es el órgano perfecto para transformar ondas energéticas de la forma del mundo cotidiano a la forma del mundo de los seres inorgánicos, y viceversa. Recomendó mantener la piel fresca y libre de aceites o pigmentos. Recomendó también que los ensoñadores usaran un cinturón apretado, o una cinta en la frente, o un collar, para así crear un punto de presión que sirva como un centro de intercambio energético en la piel. Explicó que la piel filtra energía, y la intercambia de una forma a otra, expresando nuestro intento en voz alta durante el ensueño. (ADE) 

También dijo el emisario que para agudizar nuestra atención de ensueño debemos substraerla de atrás de nuestro paladar, donde se localiza un enorme depósito de atención en todos los seres humanos. Hay que presionar, mientras se ensueña, y con gran disciplina y control, la punta de la lengua contra el paladar. Una tarea muy difícil, pero de asombrosos resultados. (ADE) 

En realidad, la segunda compuerta del ensueño no se alcanza ni se cruza hasta que el ensoñador aprende a aislar y a seguir a los "exploradores" (ver capítulo de "Los seres inorgánicos" AQUÍ). Despertarse en otro sueño, o cambiar de sueños, es el procedimiento que los brujos antiguos idearon para ejercitar la capacidad del ensoñador de aislar y seguir a un "explorador". La segunda compuerta del ensueño es la entrada al mundo de los seres inorgánicos.(ADE) 

La regla de la segunda compuerta tiene tres eslabones: uno, por medio de la práctica de cambiar sueños, los ensoñadores descubren a los exploradores; dos, al seguir a los exploradores entran en otro mundo real; y tres, a través de sus acciones en ese universo, los ensoñadores descubren por sí mismos las leyes y regulaciones naturales que rigen y afectan a ese mundo. (ADE) 

Tienes que continuar ensoñando hasta que hayas atravesado el universo que está detrás de la segunda compuerta. Quiero decir que tienes que aceptar o rechazar la atracción de los seres inorgánicos por tu cuenta, sin ayuda de nadie. (ADE) 

Si caes en la trampa de los seres inorgánicos, pagas un precio que depende de las circunstancias y la profundidad de la caída. Pero no se trata de problema de castigo. Lo que está en juego aquí son corrientes energéticas que crean circunstancias más terribles que la muerte. En el camino de los brujos todo es cuestión de vida o muerte, pero en el camino del ensueño esto se incremente cien veces. (ADE) 

El mundo detrás de la segunda compuerta, el de los seres inorgánicos, es tan poderoso y agresivo que sirve como una barrera natural, o un campo de prueba, donde se vuelven obvias las debilidades de los ensoñadores. Si las vencen, pueden proseguir a la siguiente compuerta; si no, se quedan prisioneros para siempre en ese universo. (ADE) 

"El ensueño es el vehículo que trae a los ensoñadores a este mundo -dijo el emisario- y todo lo que los brujos saben acerca del ensueño se lo enseñamos nosotros”. (ADE) 

Si el ensueño se acentúa demasiado, se convierte en lo que era para los brujos antiguos: una fuente inagotable de vicios y caprichos. (ADE) 

Me dí cuenta de que todos mis diálogos con el emisario se habían llevado a cabo con su propia energía. (ADE) 

Se alcanza la tercera compuerta del ensueño cuando uno se encuentra en un ensueño mirando a alguien que está durmiendo, y ese alguien resulta ser uno mismo. (ADE) 

Llegas a la tercera compuerta cuando te ves a ti mismo dormido. La cruzas cuando aprendes a moverte después de que te has visto dormido. (ADE) 

En la tercera compuerta del ensueño uno empieza a fusionar la realidad del ensueño con la realidad del mundo cotidiano. Los brujos llaman a este procedimiento completar el cuerpo energético. (ADE) 

En la tercera compuerta, nuestra tendencia es perdernos en detalles. Hemos de ver las cosas con gran cuidado y curiosidad, pero sin caer en la casi irresistible tentación de sumergirnos en los detalles. (ADE) 

En ensueños posteriores corroboré totalmente que la única manera en que el cuerpo energético se puede mover es deslizándose o volando. (ADE) 

El cuerpo energético se abstrae en detalles hasta que está completo y maduro. Y no hay modo de liberarlo de la compulsión de quedar absorto en todo. Pero si uno toma esto en consideración, en lugar de entrar en batalla con él, uno le puede ayudar dirigiendo su comportamiento, o sea, acechándolo. (ADE) 

Los ensoñadores tienen una regla empírica. Si sus cuerpos energéticos están completos, "ven" energía cada vez que miran fijamente algún objeto del mundo cotidiano. En sus ensueños, si "ven" energía en un objeto, están tratando con un mundo real, sin importar qué tan extraño o indefinido sea. Si no pueden "ver" energía en los objetos de su ensueño, se encuentran en un sueño común y corriente y no en un mundo real. (ADE) 

Un mundo real es un mundo que genera energía; lo opuesto a un mundo fantasma de proyecciones donde nada genera energía, como ocurre en la mayoría de nuestros sueños comunes. (ADE) 

El ensueño es un proceso por medio del cual los ensoñadores aíslan condiciones en las que pueden encontrar elementos que generan energía. (ADE) 

Don Juan dijo que para poder "ver" en ensueños, no solo tenía yo que intentar "ver", sino también expresar mi intento en voz alta. Insistió en lo de la voz alta por razones que se rehusó a explicar. (ADE) 

Por alguna razón, pertinente a la mente, "ver" energía en ensueños es de lo más agobiante que uno puede imaginar. (ADE) 

En mis prácticas de ensueño descubrí que la energía de nuestro mundo oscila, centellea. No solamente los seres vivientes, sino todo en nuestro mundo centellea con una luz interior propia. Don Juan me explicó que la energía de nuestro mundo consiste en diferentes capas brillantes. La capa superior es blancuzca; la siguiente, más profunda e inmediatamente adyacente, es de color verde pálido; y la otra, aún más honda, es ámbar. (ADE) 

Es cierto que para empezar a ensoñar los brujos necesitan redefinir sus premisas y ahorrar energía; pero esto sirve solo para preparar el ensueño. La energía para volar a otros reinos, para "ver" energía, para forjar el cuerpo energético, es otro asunto. Para esas maniobras los brujos necesitan energía oscura; cantidades de energía forastera. (ADE) 

La última tarea de la tercera compuerta del ensueño consiste en "acechar a los acechadores", una maniobra sumamente misteriosa para extraer deliberadamente energía del reino de los seres inorgánicos. (ADE) 

Transferir la conciencia es puramente una cuestión de expresar en voz alta nuestro intento, y de tener la cantidad suficiente de energía. (ADE) 

En la cuarta compuerta del ensueño, el cuerpo energético viaja a lugares concretos y específicos, que pueden ser de tres clases: una, lugares concretos en este mundo; otra, lugares concretos fuera de este mundo; y otra, lugares que solo existen en el intento de otros. Esta última es la más difícil y peligrosa y, también, la predilección de los brujos antiguos. (ADE) 

La posición inicial en la que el ensoñador mantiene su cuerpo para empezar a ensoñar es imitada en la posición que mantiene su cuerpo energético durante los ensueños, a fin de fijar el punto de encaje en cualquier sitio que escoja. Las dos posiciones forman una unidad, y a los brujos antiguos les llevó miles de años descubrir la relación perfecta entre las posiciones gemelas, como así las llamaban. (ADE) 

Empieza tu ensueño acostándote en tu lado derecho, con las rodillas ligeramente dobladas. La disciplina es mantener esa posición y quedarse dormido en ella. Luego, en el ensueño, el ejercicio es ensoñar que te acuestas exactamente en la misma posición y te quedas dormido otra vez. Esto hace que el punto de encaje se fije, y quiero decir que realmente se fije, en cualquier posición en la que se encuentre en el instante en que uno se queda dormido por segunda vez. Las cuatro variantes del ejercicio son: acostarse del lado derecho, del izquierdo, boca arriba, y boca abajo. (ADE) 

El inquilino aseguró que el único modo de tener absoluto control de los ensueños es usando la técnica de las posiciones gemelas. (ADE) 

Los brujos (de la línea del inquilino) empezaban por mirar fijamente un simple objeto, memorizando cada uno de sus detalles. Luego cerraban los ojos y visualizaban el objeto, y después corregían su visualización con el objeto real hasta que pudieran verlo en su totalidad con los ojos cerrados. Entonces ensoñaban con el objeto, creando en el ensueño una completa materialización del objeto. De ahí pasaban a visualizar más y más complejos artículos, hasta formar un mundo totalmente real donde pudieran existir. Así podían jalar fácilmente a cualquiera adentro de su intento, adentro de su ensueño. (ADE) 

A Juan Matus no le caen bien los brujos antiguos en general, y yo en particular, dijo el inquilino. Todo lo que tenemos que hacer para "ver" en nuestros ensueños, es señalar el objeto que queremos "ver" con nuestro dedo meñique. Hacerte que grites en mi ensueño es su manera de mandarme su mensaje. Tienes que admitir que es verdaderamente ingenioso. Claro está que gritar como un idiota también funciona. (ADE) 

Si la “atención de ensueño” no emerge, cosa que depende de la ejecución de los pases mágicos, en el mejor de los casos los practicantes pueden aspirar a tener sueños lúcidos sobre mundos fantasmagóricos. (PM) 

Los ensueños son verdaderos estados de “conciencia acrecentada” en los cuales los elementos oníricos no son imágenes sino hechos generadores de energía. Para los chamanes los sueños con elementos generadores de energía son aquellos en los que pueden “ver” la energía como fluye por el universo. (PM) 

Don Juan me contó que algunos brujos no regresaron de sus viajes. Dicho de otra manera, prefirieron quedarse allí, dondequiera que se encuentre ese “allí”. (PM) 

Un elemento del ensueño que despertó vivamente mi interés y que me desconcertó mucho fue la afirmación de Don Juan según la cual no hay manera de enseñar a alguien a ensoñar. Decía que, más que cualquier cosa, el ensueño es un gran esfuerzo de los practicantes por entrar en contacto con la fuerza penetrante e indescriptible que los chamanes del antiguo México llaman “intento”. Una vez creado el vínculo, misteriosamente también se crea el ensueño. Don Juan sostenía que el vínculo se consigue dejándose guiar por cualquier patrón disciplinado. (PM) 

Cuando ensueñas que estás en un mundo nuevo, en realidad lo que has hecho es mover tu punto de encaje en la posición de tu huevo luminoso que te permite hacer ese viaje. El espíritu, el oscuro mar de la conciencia, es el que se encarga de prapararte con todo lo necesario para hacer ese viaje. Pues no hay manera de elegir ese lugar por voluntad propia. Las elecciones de un guerrero no son en realidad un acto de elección, sino el acto de asentir elegantemente a las solicitudes del espíritu. (LAI) 

Tienes que viajar deliberadamente por el "oscuro mar de la conciencia", pero en realidad nunca sabrás cómo se hace. Vamos a decir que lo hace el "silencio interno", siguiendo caminos inexplicables, caminos que no pueden ser comprendidos, sino solo practicados. (LAI) 

Las posibilidades de la vida onírica y de los sueños son sin duda el campo más espectacular y gratificante de las revelaciones de los videntes toltecas. Cuando Castaneda empezó a publicar estas experiencias los lectores quedaron fascinados, no solo por la amplitud y la coherencia interna de estas posibilidades, sino por el hecho, inexplicablemente sepultado bajo nuestro colosal olvido occidental, de que no hay camino más natural para el desarrollo iniciático. “Ensoñar es la única forma de concentrar la segunda atención sin dañarla, y sin que resulte amenazadora u horrenda.”
No se trata, pues, de contenidos simbólicos, ni de presagios, ni de productos de la mente. Por favor; eliminemos de una vez de las librerías esotéricas esos manuales de interpretación. Los sueños son experiencias reales en el mundo astral y, a partir del momento en que aprendemos a ensoñar, quizás más reales que nuestras más continuas certezas de la vida de vigilia.
La espiritualidad tendrá siempre una deuda con Castaneda por haber confirmado este ancestral arcano. Todas las cosas caen ahora en su sitio: ese tercio de la vida que pasamos durmiendo es nuestra más soberana vía a la oportunidad de la iluminación, y lo patético del caso es que solo necesitamos sobriedad para reparar en ello. En realidad, cualquier vidente que tiene una "visión" está en ese momento "técnicamente" dormido. 
La complicada profusión al fin y al cabo novelada de datos y experiencias propia de la obra de Castaneda ha confundido y desanimado a muchos lectores de practicar sus técnicas; pero no debería ser éste el caso del ensueño, de cuya autenticidad no se debería dudar, precisamente porque no es Castaneda el único autor que lo enseña. Stephen LaBerge, y sus cursos de “sueños lúcidos” en la Universidad de Stanford constituyen una versión práctica quizás mucho más efectiva y menos exigente. No son patrimonio de ninguna cultura. Recuperemos una intensidad y un gozo que antaño formaba parte de la más elemental educación. Insistimos: 
lo verdaderamente misterioso es que lo hayamos olvidado.

FILÓSOFO TOLTECA DON JUAN MATUS "El Arte de Ensoñar" 01


EL ARTE DE ENSOÑAR

Arreglar los sueños es el primer paso hacia el poder. (VAI)

Hay que empezar por mirarse las manos, pero no hay procedimiento fijo, pues cada uno de nosotros es distinto. (VAI)

Cuando te sorprendas dentro de un sueño mirándote las manos (o cualquier otra cosa que hayas elegido por anticipado), esperas a que empiecen a cambiar de forma, y entonces apartas la vista y miras otra cosa; y cuando esa otra cosa empiece a cambiar de forma, vuelves a las manos que siempre estarán ahí y repites el proceso. Lleva mucho tiempo perfeccionar esta técnica. (VAI)

El segundo paso para arreglar los sueños, una vez que te encuentras las manos, es aprender a moverte a voluntad dentro del sueño. (VAI)

Ponerse una banda o un sombrero en la cabeza ayuda a ensoñar; pero tiene uno que hacérsela de acuerdo a una visión obtenida precisamente en un ensueño, o en alguna observación especial. (VAI)

Lo que uno experimenta al ensoñar debe ser congruente con la hora en la que estamos durmiendo. (VAI)

Es muy útil enfocar fuertemente la atención en algún detalle del sitio predilecto de poder, para poder ir allí en ensueños. (VAI)

Escribir todo lo que puedas es la peor manía que se puede tener. Solo sirve para distraerte del propósito del soñar, que es el control y el poder. (VAI)

Lo importante es no rendirse: no dejar de buscarnos las manos, aunque no le encontremos sentido al asunto. (VAI)

El elemento activo del entrenamiento es la persistencia, pues la mente, con todas sus defensas racionales, no puede defenderse de la persistencia. Tarde o temprano, las barreras de la mente caen bajo su impacto, y la atención de ensueño florece. (ADE)

En la primera etapa de arreglar los sueños, la mente hace un juego mortal consigo misma, intentando por todos los medios impedir el cumplimiento de la tarea. (RDP)

Cada guerrero tiene su propio modo de ensoñar. Todos son distintos. Lo que nos une a todos es que algo en nosotros mismos tiende trampas para obligarnos a abandonar. El remedio es persistir a pesar de todas las barreras y desilusiones. (RDP)

Para "soñar" con un tema en concreto basta con parar el diálogo interno un instante y evocar la imagen de aquello con lo que se desea soñar. (RDP)

El "doble" es uno mismo. El doble es el brujo mismo, desarrollado a través de su "soñar". Pero ningún brujo sabe dónde está su doble. Pues encontrarse cara a cara con el doble es morir. El doble es un sueño. (RDP)

Hay tres técnicas que ayudan a ensoñar: romper rutinas, la marcha de poder, y no-hacer. (RDP)

Ensoñar es la corona del esfuerzo de los brujos, el uso máximo del nagual. (RDP)

En el ensueño prestamos atención con el ombligo, así que debemos protegerlo de alguna manera si queremos retener bien las imágenes. (SAP)

Lo realmente importante es la práctica: una vez centrada la atención en las imágenes del sueño, queda atrapada allí para siempre. (SAP)

Ensoñar requiere mucho poder. (SAP)

Tras repasar un mismo sueño una y otra vez comenzamos a percibir las "líneas del mundo". (SAP)

Ensoñar es la única forma de concentrar la segunda atención sin dañarla, y sin que resulte amenazadora u horrenda. (SAP)

Usar el ensueño en el mundo de la vida diaria es una de las estratagemas más efectivas de los brujos. Hace que el percibir energía directamente sea como un ensueño, en lugar de ser una experiencia totalmente caótica. (ADE)

Para que la segunda atención (el residuo consciente) "despierte" en el ensueño es necesario el entrenamiento que proporcionan los no-haceres, sobre todo el de "la forma correcta de andar". (EDA)

Para ensoñar es importante entrenar a la atención a permanecer fija, y para esto hay que recurrir a los no-haceres: La Gorda y las hermanitas "observaban" hojas y piedras, Pablito construía aparatos, y Carlos caminaba desenfocando. (EDA)

Tan pronto como uno aprende a ensoñar, cualquier sueño que puede uno recordar ya no es un sueño sino un ensueño. (EDA)

Ensoñar es una manera de almacenar la segunda atención con el fin de sustituirla luego brevemente por la primera en estados de vigilia. Esto implica que hay que ensoñar todo lo posible para llegar a "ver". (EDA)

Cada vez que entraba en el ensueño, entraba también en la segunda atención, y despertarme del ensueño no significaba, de ninguna manera, que había salido de la segunda atención. Por años enteros, pude recordar únicamente fragmentos de mis experiencias de ensueño. (ADE)

Lo que uno busca en ensueños no es aquello a lo que se prestaría atención en la vida ordinaria, lo cual es verdaderamente un problema. (EDA)

El ensueño tiene que llevarse a cabo con integridad y cordura, pero con risa, y con la confianza de quien no tiene preocupación alguna. (ADE)

En el ensueño hay que mirarlo todo de pasada, sin enfocar detenidamente, para no perder el control, para romper la misma fijeza que en realidad antes perseguíamos al comenzar a ensoñar. (EDA)

Carlos recibió tres tareas específicas para entrenar su segunda atención:
a) encontrar sus manos en ensueños,
b) ensoñar con un lugar concreto, y
c) "salir de su cuerpo". A la Gorda se le enseñó a utilizar su cuerpo de ensueño aprendiendo a volar con él. (EDA)

Para intentar despejar la avalancha de interrogantes que la partida de Don Juan y su grupo había desencadenado, Carlos y la Gorda deciden valerse del ensueño. Deciden ensoñar juntos. (EDA)

Carlos pregunta si hay algún método, y la Gorda le recuerda que Don Juan repetía que no hay procedimientos específicos: que verdaderamente cada ensoñador es singular e independiente. (EDA)

Sin embargo, para "ensoñar juntos", deberán hacerlo desde dos lugares distintos, lo más alejado posible el uno del otro. El primero que entra en el ensueño tiene que jalar al otro, agarrándolo del antebrazo. (EDA)

El grado de pericia que ambos tienen en ensoñar les permite entrar con facilidad, cada vez que comienzan una sesión, en un placentero estado de "vigilia en reposo". En su personal proceso de entrada al ensueño, Carlos distingue cuatro etapas en concreto: vigilia en reposo (percibiendo un difuso flujo de luz rojiza), escena congelada, evento dinámico, y actuación voluntaria propiamente dicha. (EDA)

El ensoñar de Carlos y la Gorda se centró al azar en tres áreas: en el paraje de las "dunas de arena", en el entorno del tigre "dientes de sable" y, lo más importante, en acontecimientos de su pasado que habían olvidado por completo. En este sentido, ensoñar juntos se convirtió para ellos en un medio para alcanzar un mundo inimaginado de recuerdos ocultos. La Gorda sostenía que si pudieran rearreglar en una secuencia lineal, temporalmente hablando, la "intensidad" de todo lo que habían olvidado, creerían haber vivido miles de años. (EDA)

Carlos y la Gorda descubrieron que la instrucción sobre el ensueño se divide en derecha (conciencia normal) e izquierda (conciencia acrecentada). Primero se enseña a los aprendices los principios elementales del arte de ensoñar, incluidas las tareas de encontrarse las manos, etc, en estados de conciencia normal, y luego se les coloca en conciencia acrecentada y se les deja en manos de sus instructores para el lado izquierdo. Debido al hecho de que todo lo vivido en conciencia acrecentada es olvidado por el aprendiz cuando regresa a su conciencia normal, Carlos sólo tenía constancia de lo que Don Juan le había enseñado en conciencia normal (y todo lo escrito hasta entonces sobre ese respecto versaba exclusivamente sobre ese material). A partir de su ensoñar juntos, Carlos y la Gorda consiguen reconstruir la instrucción que recibieron con Zuleica en estados de conciencia acrecentada. (EDA)

Para ensoñar dentro de una casa, lo mejor es hacerlo en oscuridad total, y sentado o acostado en una cama estrecha. En campo abierto hay que buscar las cavernas o las zonas montañosas, nunca zonas planas o cercanas al agua. (EDA)

En su primera sesión, Zuleica llevó a Carlos a un rincón totalmente oscuro de su casa, le sentó en una cuna estrecha, y le ordenó que fijara la vista justo enfrente, hasta que empezara a formarse una mancha de coloración. (Previamente Carlos había sido colocado en estado de conciencia acrecentada por Don Juan, quien le devuelve a su conciencia normal después de cada sesión). (EDA)

Al cabo de varias sesiones, Carlos comenzó a visualizar la mancha y a sentir una picazón en un punto fuera de su cuerpo físico. Zuleica le explica que ése es el punto donde se arma la segunda atención, un vórtice energético del cascarón luminoso, y le ordena masajearlo con los dedos. Carlos obedece, y al cabo de un rato comienza a percibir una "concavidad" en su cuerpo luminoso, creada por el movimiento del masaje. Entonces, repentinamente, Carlos siente como si físicamente le "enrollaran" dentro de una zanja, y entra en un placentero estado de "vigilia en reposo". (A partir de entonces Carlos adquiere una facilidad especial para entrar en "vigilia en reposo" antes de cada sesión.) (EDA)

Carlos saca sus propias conclusiones: En primer lugar comprende la imposibilidad de escribir lo que ocurre al ensoñar. Luego deduce que para ensoñar es necesario sensibilizar previamente (en estado de conciencia acrecentada) el punto de la segunda atención, por un lado, y las pantorrillas y el “punto medio del cuerpo” por otro, uniendo entonces estos dos últimos lo más posible colocando los muslos contra el pecho (produciéndose entonces la sensación de "enrollamiento"). (EDA)

Zuleica decía que, al ensoñar, la conciencia normal, el lado derecho, queda envuelto dentro de la conciencia del lado izquierdo con el fin de dar al ensoñador un mínimo sentido de sobriedad y racionalidad que le proteja de excesos y empresas grotescas. (EDA)

Un ensoñador, por definición, está fuera de los linderos de las preocupaciones de la vida cotidiana. En asuntos de la segunda atención, es la obsesión del ensoñador la que sirve de guía. (EDA)

En las últimas sesiones con Zuleica, Carlos aprende por fin a viajar en su cuerpo de ensueño a lugares más allá de esta tierra. Zuleica les lleva a él y a las aprendices a un astro lejano, donde presencian maravillas. (EDA)

Simultáneamente a las enseñanzas de Zuleica, y seguramente coordinado con ella, Don Juan por su parte puntualiza una serie de instrucciones que Carlos sí recordaba en su conciencia normal, aunque no sabía insertar en una secuencia lineal. Don Juan, por ejemplo, se preocupa de que la Gorda se sensibilice de la zona de su vientre, y aconseja a Carlos que se concentre en el plexo solar (la punta del esternón) para entrar de la manera más efectiva en el ensueño. A partir de entonces, y desde su conciencia normal, ambos entraban fácilmente en "vigilia en reposo" y en ensueños simplemente concentrándose en esas áreas. (EDA)

El tema de la postura cobra importancia a partir de cierto momento de la instrucción. Para una mujer, la mejor posición es sentarse con las piernas cruzadas, y después dejar que el cuerpo caiga como pueda. Al igual que la Gorda, Carlos había empezado acostándose de espaldas, hasta que "un día" Don Juan le dijo que era mejor sentarse en una esterilla delgada, juntando las plantas de los pies, y aplanando los muslos contra el suelo. (EDA)

Otro tema importante es la hora de ensoñar. Las mejores horas son las primeras de la madrugada, pues a esas horas la primera atención de la gente que es la que podría causar interferencias, está adormecida, desconectada. (EDA)

Los nuevos videntes descubrieron que el ensueño es la manera más directa y efectiva de mover el punto de encaje. (EFI)

La peligrosidad del ensueño hizo que los nuevos videntes recomendaran estrictamente que se comenzara a enseñar esta técnica a los aprendices mientras están en su estado de conciencia normal, pues en este estado tenemos más defensas. (EFI)

Hay que conseguir un equilibrio muy sutil: no interferir en los sueños, ni imponer nuestros deseos en ellos, pero sin embargo el movimiento del punto de encaje debe obedecer la orden del ensoñador. Interferir en los sueños es interferir en el movimiento natural del punto de encaje. Así que más bien se trata de mantener el punto de encaje fijo en el lugar al que se ha movido en el ensueño. He ahí el equilibrio. (EFI)

El "cuerpo de ensueño" (o doble) es el nuevo cuerpo provisional que crea el vidente cada vez que despierta en una nueva posición de ensueño. (EFI)

Al ensoñar realmente no hay manera de dirigir el punto de encaje, así que lo único que afecta a ese movimiento es la energía del ensoñador: ésta es la razón por la que los nuevos videntes idearon ese magnífico sistema de comportamiento llamado la senda del guerrero. (EFI)

El procedimiento utilizado por los nuevos videntes para lograr el cuerpo del ensueño se denomina el "orden del cimiento": Todo comienza por una solo acto premeditado, preciso y continuo, que engendra "intento inflexible". El intento inflexible nos conduce al silencio interno, y el silencio interno a la fuerza interna necesaria para mover el punto de encaje en sueños a posiciones convenientes. (EFI)

Una vez completado el cimiento viene el desarrollo del control, que consiste en mantener sistemáticamente la posición de ensueño aferrándose tenazmente a la posición del sueño. Cada vez que se ejercita este control se fortifica la fuerza interna, así que las posiciones de ensueño se van volviendo progresivamente más fuertes, hasta el momento en que uno puede despertar en una posición de ensueño lo cual es en realidad una maniobra de gran complejidad. (EFI)

Si contemplas las emanaciones del Águila sin tu cuerpo de ensueño es seguro que mueres, y si caes en la tentación de alargarte demasiado contemplándolas desde tu cuerpo de ensueño, acabas consumido por el fuego interno, así que la única solución está en "ensoñar juntos" que es una técnica basada al fin y al cabo en la inclinación natural del ser humano a compartir las emanaciones que percibe. (EFI)

Los guerreros jamás deben tratar de "ver" sin la ayuda del ensueño. De hecho, mover el punto de encaje y fijarlo en otro sitio es estar técnicamente dormido, así que, con el tiempo, los videntes aprenden a estar dormidos y comportarse como si no lo estuvieran. (EFI)

El cuerpo de ensueño de los nuevos videntes es una burbuja de luz, no una réplica del cuerpo físico. Un cuerpo impersonal es más conducente al entendimiento y la examinación. (EFI)

Despertar en una posición de ensueño significa realmente comenzar a vivir totalmente en otro sitio. (EFI)

El cuerpo de ensueño es conocido por diferentes nombres. El nombre que más me gusta es el "otro". Los antiguos videntes decían que el "otro" siempre se presenta envuelto en un velo de viento. (EFI)

Ensoñar es el arte de templar el cuerpo energético, de hacerlo coherente y flexible, ejercitándolo gradualmente. (ADE)

Los nuevos videntes creen que podemos ensoñar por nuestra cuenta, solos. Puesto que el ensueño utiliza un movimiento natural del punto de encaje, no deberíamos necesitar ayuda de nadie. Lo que verdaderamente necesitamos es sobriedad, y nadie puede dárnosla, ni ayudarnos a obtenerla, salvo nosotros mismos. Sin ella, el movimiento del punto de encaje es caótico, como son caóticos nuestros sueños ordinarios. El procedimiento para llegar al cuerpo de ensueño es, pues, al fin y al cabo, la impecabilidad en nuestra vida diaria. (EFI)

En el flujo energético general del universo hay entradas y salidas, que funcionan a manera de compuertas. En el caso específico del ensueño hay siete entradas, siete obstáculos que los brujos llaman las siete compuertas del ensueño. (ADE)

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