Para los ensoñadores, es bastante típico soñar con "extraterrestres". Pero, de ahí a que sean de otro planeta, hay una distancia. En otras épocas han recibido otros nombres, de acuerdo con la visión de moda.
El ensueño es la vía natural para viajar. El ensueño nos lleva al mundo real. Ahora bien, considerar que el mundo real se compone de masas planetarias en un espacio lineal, es inercia mental. Los extraterrestres - en el sentido de seres que viven en "otro" planeta - no existen. En el mundo real, todos los planetas se conectan y forman una red.
El ensueño es la vía natural para viajar. El ensueño nos lleva al mundo real. Ahora bien, considerar que el mundo real se compone de masas planetarias en un espacio lineal, es inercia mental. Los extraterrestres - en el sentido de seres que viven en "otro" planeta - no existen. En el mundo real, todos los planetas se conectan y forman una red.
El ensueño, al inhibir los juicios cotidianos, nos permite acceder a aspectos de la realidad que son poco habituales. Por ejemplo, a esas conexiones luminosas que se pueden establecer (para bien o para mal) entre los seres. Pero el ensueño por sí no garantiza que la interpretación que saquemos de esas vivencias sea la correcta. Por eso, los naguales recomiendan ser sobrios al ensoñar. Si ves mangueras, extraterrestres y cosas así, mírate las manos. Más vale un poco de dominio que mucha visión. La sobriedad es el antídoto para las numerosas y tóxicas sugestiones que se nos pegan en el sueño.
Dicho lo anterior, queda claro que el Universo está lleno de seres conscientes y el ensueño es la vía para el contacto. La mayoría de los "extraterrestres" (a los que deberíamos clasificar mejor de onironautas) tienen escaso desarrollo de conciencia. Algunos se parecen a nosotros y, ocasionalmente, aparece una entidad con verdadero conocimiento que transmitir.
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