viernes, 1 de marzo de 2013

FILÓSOFO TOLTECA DON JUAN MATUS "Ver"

VER

La oscuridad del día es la mejor hora para "ver", para intentar "ver". (URA)

Cuando un brujo hace el intento de "ver", hace el intento de ganar poder. (URA)

Un brujo puede tener una voluntad muy fuerte y sin embargo quizás no "vea". Solo un hombre de conocimiento percibe el mundo con sus sentimientos y su voluntad, y también con su "ver". (URA)

Un hombre que "ve" no necesita ya vivir como guerrero.(URA)

Aprende a "ver", y entonces sabrás que no hay fin a los mundos nuevos para nuestra visión. (URA)

Cuando uno "ve" ya no hay detalles familiares en el mundo. Todo es nuevo. Nada ha sucedido antes. Todas las cosas se vuelven nada. (URA)

"Ver" es contrario a la brujería y sus técnicas manipulatorias, pues le hace a uno darse cuenta de la insignificancia de todo. (URA)

"Ver" no es lo mismo para todos, pero eso no significa que prevalezcan los significados de la vida. Nada es conocido cuando "vemos". (URA)

Cuando un hombre aprende a "ver", ninguna cosa es igual cada vez que la "ve", y sin embargo es la misma. Por ejemplo, cada vez que "ve" a un ser humano, "ve" un huevo luminoso, pero no es el mismo huevo luminoso. (RDP)

"Ver" es así. Uno hace afirmaciones con gran certeza, sin saber cómo. (RDP)

Un guerrero hace una pregunta, y a través de su "ver" obtiene la respuesta. El "ver" es un conocimiento directo, sin florituras visionarias. (RDP)

Percibir la energía tal y como fluye en el universo significa que la energía adopta configuraciones generales y específicas que se repiten coherentemente y que cualquiera que “vea” puede percibirlas en los mismos términos. (PM)

Esta vida que tenemos no es sino una larga visión. (SAP)

Nuestros sentidos pueden captar todo lo que nos rodea. (EFI)

Los ojos de Don Juan daban la sensación de haber visto todo lo que se pueda ver. (EDA)

Se necesita una enorme fuerza para abandonar el intento de todos los días. Pero hay maniobras que facilitan este abandono, como enfocar los ojos en el punto de la segunda atención. La razón por la que el "ver" parece ser visual es porque necesitamos los ojos para enfocar el intento. Los ojos son los convocadores del intento.(EDA)

Después de siglos de usar plantas de poder, algunos hombres aprendieron finalmente a "ver". Los más emprendedores comenzaron entonces la enseñanza de cómo "ver". Y ese fue el principio de su perdición. Aumentó el número de videntes, pero la obsesión de "ver" llegó a tal punto que dejaron de ser hombres de conocimiento. Se volvieron expertos en “ver” y en ejercer control sobre los extraños mundos que atestiguaban, pero todo ello no les sirvió de nada. El "ver" había socavado su fuerza y les había obligado a obsesionarse con lo que "veían". Sin embargo hubo videntes que escaparon a ese destino; grandes hombres que, a pesar de "ver", nunca dejaron de ser hombres de conocimiento. Es muy posible que, bajo su dirección, las poblaciones de ciudades enteras penetraran en los mundos que "veían", y de ellos no volvieron a salir jamás. (EFI)

La característica de los videntes de mala muerte es que están dispuestos a olvidar la maravilla que nos rodea. Se quedan abrumados por el hecho de que "ven", y creen que su talento es lo que cuenta. Un vidente debe ser un parangón (de impecabilidad) para poder superar la flojedad casi invencible de nuestra condición humana. Lo que hacen los videntes con lo que "ven" es más importante que el "ver" en sí. (EFI)

Todo lo que no puedes recordar está atrapado en otras áreas de tu ser total. El usar esas otras áreas es el "ver". (EFI)

"Ver" es dejar al desnudo la esencia de todo, es ser testigo de lo desconocido y vislumbrar lo que no se puede conocer. Pero ello no nos trae desahogo. Generalmente, los videntes se descalabran al "ver" que la existencia es incomprensiblemente compleja y que nuestra conciencia cotidiana la difama con sus limitaciones. (EFI)

Todos caen presa del error de que se "ve" con los ojos. Pero no te sorprendas, pues es muy normal cometer ese error. "Ver" es alineamiento. El acto de "ver", siendo el resultado de un alineamiento fuera de lo ordinario, no puede ser algo que uno simplemente vea con los ojos. (EFI)

Cuando los videntes "ven", hay algo que les explica todo a medida que se lleva a cabo el nuevo alineamiento. Es una voz que les habla en el oído. La voz del "ver". Si esa voz no está presente, el vidente no está "viendo”. (EFI)

La voz del "ver" es algo extremadamente misterioso e inexplicable. Algo que sólo pertenece al hombre, quizás porque el hablar es algo que nadie más hace, excepto el hombre. Los antiguos videntes creían que era la voz de una increíble entidad de enorme potencia íntimamente relacionada con la humanidad, un protector del hombre. Los nuevos videntes descubrieron que esa entidad, a la que llamaron el molde del hombre, no tenía voz. Para los nuevos videntes la voz del "ver" es algo incomprensible. Dicen que es el resplandor del estar consciente de ser, que toca las emanaciones del Águila como un arpista toca el arpa. (EFI)

El hombre no es lo que no se puede conocer. La luminosidad del hombre puede "verse" casi como si uno usara solamente los ojos. (EFI)

Los guerreros jamás deben tratar de "ver" sin la ayuda del ensueño. (EFI)

"Ver" es el eufemismo de mover el punto de encaje. (EFI)

La experiencia mística es un "ver" fortuito, algo que sucede una sola vez en la vida (cuando sucede), y que no tiene ningún significado porque es el resultado de un movimiento al azar del punto de encaje. Nuestra creencia en la existencia de Dios está basada en un rumor que circula y no en el acto de "ver". (EFI)

Otra cosa que de repente se me representó con claridad al recordar el evento, fue que supe automáticamente que tenía que mover los ojos para hacer moverse a mi punto de encaje. (EFI)

Para dejar de pensar hay que intentar el movimiento del punto de encaje. Al intento se le llama con los ojos. (ECS)

El no tener compasión, siendo una posición específica del punto de encaje, se manifiesta en los ojos de los brujos; es como una nube brillante y trémula que cubre el ojo. Los ojos de los brujos son brillantes. Cuanto mayor es el brillo, más intenso es su sentido de no tener compasión. (ECS)

Nuestros puntos de encaje están en constante movimiento. Son movimientos imperceptibles. Ahora, si queremos un movimiento considerable debemos poner en juego el intento. Como no hay modo de saber qué es el intento, los brujos dejan que sus ojos lo llamen. (ECS)

Los ojos están directamente vinculados al intento. Solo superficialmente, por contradictorio que parezca, están conectados con el mundo cotidiano. Su conexión más profunda es con lo abstracto. (ECS)

Es el brillo de los ojos lo que llama al intento. Cada sitio al que se mueve el punto de encaje está representado por un brillo específico. Puesto que los ojos tienen memoria propia, pueden acordarse de cualquier sitio a donde se movió el punto de encaje acordándose del brillo específico asociado con ese sitio. (ECS)

Bajo condiciones normales la gente enfoca los ojos en el mundo, en busca de comida, de refugio, de protección. Pero los ojos de todos los seres vivientes, especialmente los de los naguales, son capaces de mover sin dificultad el punto de encaje, sobre todo si están enfocados en el intento. (ECS)

Pero para mover con el brillo de los ojos el punto de encaje propio o ajeno los brujos tienen que ser despiadados, es decir, deben estar familiarizados con el sitio donde no hay compasión. Esto es en especial cierto para los naguales. (ECS)

En el momento en que Don Juan intentó ser viejo, sus ojos perdieron el brillo, y yo lo noté de inmediato. La pérdida del brillo en sus ojos se debía a que los estaba usando para intentar la posición de un viejo. Al llevar su punto de encaje a esa posición, pudo envejecer en aspecto, conducta y sensaciones. (ECS)

A fin de acordarse de cualquier isla de percepción (de su pasado), los brujos sólo necesitan intentar el específico brillo de sus ojos asociado con el punto al que desean volver. (ECS)

El intento se intenta con los ojos. No sé cómo, pero son los ojos los que lo hacen. Invocan al intento con algo indefinible que poseen, algo que está en su brillo. Los brujos dicen que el intento se experimenta con los ojos, no con la razón. Sé que es así. Sin embargo, al igual que tú, no puedo precisar qué es lo que sé. Los brujos resuelven esta dificultad aceptando algo sumamente obvio: los seres humanos son infinitamente más complejos y misteriosos que nuestras más locas fantasías. (ECS)

Tomé conciencia de que, aunque “veía” por primera vez, toda mi vida había “visto” la energía tal y como fluye por el universo, pero sin ser consciente... Lo que yo había experimentado en el instante en que “paré el mundo” fue el resurgimiento de mi “cuerpo energético”, que siempre fue capaz de “ver” la energía tal y como fluye por el universo. (PM)

Los seres humanos no solo son capaces de "ver" la energía directamente tal y como fluye en el univero, sino que en verdad la "ven"; lo que pasa es no están "deliberadamente conscientes" de verla. (LAI)

La conciencia es energía, y la energía es un flujo constante y vibratorio que nunca está quieto. Siempre está en movimiento por impulso propio. (LAI)

Los videntes no solo "ven" la energía sino que siguen su flujo. Si éste encuentra obstáculos, se alejan o hacen algo totalmente diferente. Los videntes ven líneas en el universo, y su arte, o su tarea, es escoger la línea que los va a conducir, en términos de percepción, a regiones sin nombre. Podríamos decir que los videntes reaccionan inmediatamente a las líneas del universo. Si ven a los seres humanos como bolas luminosas, buscan en ellos su flujo de energía, y desde luego reaccionan al instante al ver esto. Es parte de su cognición. (LAI)

Los videntes se enfrentan a lo desconocido a través de los incidentes más banales que uno pueda imaginar. Y, para no perderseen interpretaciones, no tienen más remedio que intentar escuchar la "voz del espíritu". Así, si los chamanes no se esfuerzan por racionalizar algo que no puede ser racionalizado, el espíritu les dice lo que ocurre, sin falla. Hay que aceptar la idea de que el espíritu, el poder, es una fuerza que tiene voz y que está consciente de sí misma. (LAI)

El concepto de videncia nos resulta culturalmente más familiar y menos ominoso que el de brujería, o el de nagualismo. ¿Quién no conoce a algún o alguna vidente, y no le ha visto actuar y ejercer sus funciones? Aunque los que tenemos a mano en, digamos, la Europa mediterránea, sean en su mayoría fraudulentos o incultos fundamentalistas cristianos con episodios esquizoides, existió también aquí una auténtica tradición iniciática, más o menos druídica, que la Iglesia nunca devoró del todo, y que pervive en ciertos ambientes de nuestro entorno.
Por otro lado, tenemos el gran empujón que, con todos sus peligros y excesos, ha provocado la revolución de las drogas a nivel de hacernos vislumbrar qué es la videncia, el otro mundo, los seres astrales, etc.
Podemos, pues, llegar a entender que las alucinaciones no existen, y que todo lo que “vemos” en un estado alterado de conciencia existe fuera de nuestra mente, en otro plano de la realidad. Hasta el más materialista podría admitir que Santa Teresa o San Juan “veían” y “sentían” cosas extraordinarias, y que, por tanto, hasta la mística oficial cristiana es una suerte de videncia. La videncia existe. Pero lo que Don Juan nos aporta en este capítulo apunta a dos hechos más profundos y más difíciles de comprender: En primer lugar nos indica que la videncia no es en absoluto una meta final, sino una herramienta. “Lo que hacen los videntes con lo que ven es más importante que lo que ven en sí”.
En segundo lugar, la complejidad de su proceso perceptivo hace que parezca una experiencia visual porque existe una misteriosa vinculación entre los ojos, como órganos sensoriales, y las distintas posiciones del punto de encaje. En concreto, es el "brillo de los ojos" el que inexplicablemente controla este movimiento.
El dominio técnico de este fenómeno se vuelve tan especializado que ha de integrarse de lleno en la maestría del manejo del intento, uno de los tres grandes procedimientos clave de la brujería. “El intento se intenta con los ojos”. Pero toda videncia es de hecho un alineamiento global de emanaciones en el punto de encaje, así que es algo que se experimenta con la totalidad del cuerpo. De hecho, "ver" es más un "sentir" que una experiencia visual. Y una de las definiciones más acertadas que conozco sobre la Videncia es aquella que dice que "la Videncia es la sensibilidad profunda hacia el sentimiento que emanan todas las cosas".

No hay comentarios:

Publicar un comentario

"Que tu comentario sea respetuoso; que tu crítica sea constructiva..."