EL INTENTO INFLEXIBLE
Todo lo que se requiere es impecabilidad, esto es energía. Todo comienza con un solo acto que tiene que ser premeditado, preciso y continuo. Si este acto se lleva a cabo por un período de tiempo largo uno adquiere un sentido de intento inflexible que puede aplicarse a cualquier cosa. Si se logra ese intento inflexible el camino queda despejado. Una cosa llevará a la otra hasta que el guerrero emplee todo su potencial. (EFI)
Don Juan delineó el procedimiento usado por los nuevos videntes para lograr el cuerpo de ensueño. Dijo que comienza con un acto inicial, cualquier acto que por el hecho de ser continuo engendre intento inflexible. El intento inflexible lleva al silencio interno. Y el silencio interno a la fuerza interna necesaria para mover el punto de encaje en ensueños a posiciones convenientes. Llamó a este orden de sucesión “el cimiento”. Una vez completado este cimiento viene el desarrollo del control, que consiste en mantener sistemáticamente la posición de ensueño aferrándose tenazmente a la visión del sueño. (EFI)
Don Juan dijo que yo podía mover mi punto de encaje, primero si tenía el intento inflexible de moverlo, y segundo, si dejaba que el contexto de la situación dictara hacia dónde debía moverse. (EFI)
Don juan decía que toma toda una vida de disciplina incesante, que los videntes llaman “intento inflexible”, preparar al segundo anillo de poder para que pueda construir desnates en el otro yo. Dominar la predisposición perceptual del yo paralelo es una hazaña de valor incalculable que pocos guerreros logran. Silvio Manuel era uno de ellos. (EDA)
El vínculo que conecta al hombre corriente con el Intento está prácticamente muerto; es inútil, pues no responde voluntariamente. A fin de revivir ese vínculo de conexión con el espíritu, los guerreros necesitan un propósito extremadamente fiero y riguroso, un estado especial de la mente llamado “intento inflexible”. (ECS)
Sin embargo, el reconocer y aceptar que el nagual es el único capaz de suplir ese intento inflexible es la parte de la brujería que resulta más difícil para los aprendices. (ECS)
Una fiebre alta puede mover el punto de encaje. El hambre o el miedo o el amor o el odio también pueden hacerlo. Lo mismo el misticismo y el intento inflexible, el método preferido de los brujos. (ECS)
El intento inflexible es una especie de determinación; una firmeza; un propósito muy bien definido que no puede ser anulado por deseos o intereses en conflicto. El intento inflexible es también la fuerza engendrada cuando se mantiene el punto de encaje fijo en una posición que no es la habitual. Los brujos consideran al intento inflexible como el catalizador que propulsa a sus puntos de encaje a nuevas posiciones que, a su vez, generan más intento inflexible. (ECS)
Don Juan insiste abiertamente en renunciar a la idea de utilizar procedimientos concretos para alcanzar la videncia, y de ahí que las instrucciones sobre el intento inflexible estén de nuevo envueltas en una nube de supuestos difíciles de despejar. Pero al menos podemos sacar en claro que estamos ante uno de los núcleos principales de toda la mecánica práctica de la brujería. De hecho, esa estructura, esa secuencia técnica ["comando" - "repetición" - "silencio interno"] es llamada en algunas ocasiones “el orden del cimiento”, como si realmente fuera un pilar básico de actuación, de comportamiento mágico. El tratamiento y el título dados al “intento inflexible” nos dan, en todo caso, una importante pista a la hora de enfocar nuestro trabajo básico en dirección al intento: no basta con que "intentemos" un propósito, por ejemplo, el del "silencio interno"; nuestro esfuerzo ha de ser también fiero e inamovible. Constante. Pertinaz.
Don Juan delineó el procedimiento usado por los nuevos videntes para lograr el cuerpo de ensueño. Dijo que comienza con un acto inicial, cualquier acto que por el hecho de ser continuo engendre intento inflexible. El intento inflexible lleva al silencio interno. Y el silencio interno a la fuerza interna necesaria para mover el punto de encaje en ensueños a posiciones convenientes. Llamó a este orden de sucesión “el cimiento”. Una vez completado este cimiento viene el desarrollo del control, que consiste en mantener sistemáticamente la posición de ensueño aferrándose tenazmente a la visión del sueño. (EFI)
Don Juan dijo que yo podía mover mi punto de encaje, primero si tenía el intento inflexible de moverlo, y segundo, si dejaba que el contexto de la situación dictara hacia dónde debía moverse. (EFI)
Don juan decía que toma toda una vida de disciplina incesante, que los videntes llaman “intento inflexible”, preparar al segundo anillo de poder para que pueda construir desnates en el otro yo. Dominar la predisposición perceptual del yo paralelo es una hazaña de valor incalculable que pocos guerreros logran. Silvio Manuel era uno de ellos. (EDA)
El vínculo que conecta al hombre corriente con el Intento está prácticamente muerto; es inútil, pues no responde voluntariamente. A fin de revivir ese vínculo de conexión con el espíritu, los guerreros necesitan un propósito extremadamente fiero y riguroso, un estado especial de la mente llamado “intento inflexible”. (ECS)
Sin embargo, el reconocer y aceptar que el nagual es el único capaz de suplir ese intento inflexible es la parte de la brujería que resulta más difícil para los aprendices. (ECS)
Una fiebre alta puede mover el punto de encaje. El hambre o el miedo o el amor o el odio también pueden hacerlo. Lo mismo el misticismo y el intento inflexible, el método preferido de los brujos. (ECS)
El intento inflexible es una especie de determinación; una firmeza; un propósito muy bien definido que no puede ser anulado por deseos o intereses en conflicto. El intento inflexible es también la fuerza engendrada cuando se mantiene el punto de encaje fijo en una posición que no es la habitual. Los brujos consideran al intento inflexible como el catalizador que propulsa a sus puntos de encaje a nuevas posiciones que, a su vez, generan más intento inflexible. (ECS)
Don Juan insiste abiertamente en renunciar a la idea de utilizar procedimientos concretos para alcanzar la videncia, y de ahí que las instrucciones sobre el intento inflexible estén de nuevo envueltas en una nube de supuestos difíciles de despejar. Pero al menos podemos sacar en claro que estamos ante uno de los núcleos principales de toda la mecánica práctica de la brujería. De hecho, esa estructura, esa secuencia técnica ["comando" - "repetición" - "silencio interno"] es llamada en algunas ocasiones “el orden del cimiento”, como si realmente fuera un pilar básico de actuación, de comportamiento mágico. El tratamiento y el título dados al “intento inflexible” nos dan, en todo caso, una importante pista a la hora de enfocar nuestro trabajo básico en dirección al intento: no basta con que "intentemos" un propósito, por ejemplo, el del "silencio interno"; nuestro esfuerzo ha de ser también fiero e inamovible. Constante. Pertinaz.
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