LAS PLANTAS DE PODER (O "ENTEOGÉNICAS")
Comer plantas de poder, ya fuera por curiosidad, por error o por hambre, fue el primer paso que dieron los antiguos toltecas en el camino del conocimiento. (EFI)
Después de siglos de usar plantas de poder, algunos de esos toltecas aprendieron finalmente a "ver". (EFI)
Sin embargo, al comenzar el ciclo de los nuevos videntes, lo primero que hicieron estos fue establecer los procedimientos clave: acecho, intento y ensueño, e inmediatamente después, descontinuaron el uso de las plantas de poder. Esto nos da cierta idea de lo que realmente les sucedió (a los antiguos videntes) con las plantas de poder. (EFI)
Si usas plantas de poder para mover el punto de encaje, la "tumbadora" raja considerablemente el capullo, así que luego te cuesta recuperarte: te sientes adormecido, bloqueado, como congelado por dentro. (EFI)
De acuerdo a una recomendación de los nuevos videntes, Don Juan había suministrado plantas de poder a Carlos al principio de su aprendizaje. Las plantas de poder sacuden enormemente el punto de encaje, mucho más que los sueños. (EFI)
Las plantas de poder solo se dan a la gente vacía, incompleta. Y solo pueden ser empleadas por brujos totalmente impecables. La gente completa (que nunca ha tenido hijos) no las necesita. Ahora bien, algún día, cuando perfeccionemos nuestro arte como ensoñadores, nos valdremos de ellas para lograr el impulso final, total, impredecible. (SAP)
Hablar de las plantas de poder en términos de cualidades antropomórficas es un medio prescrito para desviar la atención del aprendiz del verdadero propósito, que es parar el diálogo interno. (RDP)
Las plantas de poder son excelentes para parar el diálogo interno, pero causan un daño incalculable al cuerpo físico. (RDP)
La datura se toma para conseguir poder. La empresa de domarla ha de comenzar por la raíz, y su proceso de preparación ha de ser muy cuidadoso. (EDJ)
El trato con el "humito", el "aliado" de los hongos, también ha de ser extremadamente ritual y cuidadoso. (EDJ)
Mescalito es un maestro por propio derecho, un protector que nos enseña cómo debemos vivir. (EDJ)
Mescalito no está en nosotros mismos, sino fuera de nosotros. (EDJ)
A partir de cierto punto uno ya no necesita recurrir a las plantas de poder para convocar a su aliado. (EDJ)
Es importante tener un guía cuando se prueban por vez primera las plantas de poder. (EDJ)
El alcohol enloquece a la gente. Empaña las imágenes. En cambio, Mescalito lo aclara todo. (URA) "Una Realidad Aparte"
El aliado no está exactamente "en" las plantas de poder; más bien éstas nos transportan hasta el aliado. (URA)
Con el "humito" no hay agotamiento. El "humito" te dará la velocidad necesaria para asir el movimiento fugaz del mundo, y al mismo tiempo mantendrá intactos tu cuerpo y tu fuerza. (URA)
Las plantas de poder tienen un capullo luminoso casi tan alto como el cuerpo del hombre y tres veces más ancho. Comparten la mayor cantidad de emanaciones con el hombre, no las emanaciones de la conciencia, sino otras emanaciones en general. La luminosidad de las plantas de poder es de un color rosado blancuzco. Las plantas venenosas son de un rosado amarillento. Y las plantas medicinales son de un rosado vivo tirando a violeta. (EFI)
Los brujos buscaron ávidamente la oportunidad de desplazar sus puntos de encaje. En su búsqueda, utilizaron plantas psicotrópicas para conseguirlo. Y enseguida comprendieron que el desplazamiento producido por el consumo de dichas plantas era irregular, forzado e incontrolado. Pero en medio de este fracaso descubrieron algo de muchísimo valor y lo denominaron la “atención de ensueño”. (PM)
La cultura de las drogas podría haber sido realmente iniciática si, como auténticos guerreros, hubiéramos sabido utilizarla para potenciar o catalizar un despertar espiritual, haciéndonos fuertes luego en la verdadera columna del camino del conocimiento, que es alegría y el bienestar de la sobriedad. Por desgracia, aquella incipiente revolución ha degenerado en una corruptela irreversible que nos impide juzgar con objetividad el verdadero mensaje de los nuevos videntes con respecto a las plantas de poder. Sólo porque resulta más conveniente a nuestras tendencias viciosas, mucha gente se agarra a la tópica asociación entre Don Juan y las experiencias místicas con alucinógenos, y no reparan en el hondo concepto que tenía Don Juan de la sobriedad, en las advertencias que nos hace con respecto al daño físico, y en los contextos particulares en que las prescribe a sus aprendices.
Comer plantas de poder, ya fuera por curiosidad, por error o por hambre, fue el primer paso que dieron los antiguos toltecas en el camino del conocimiento. (EFI)
Después de siglos de usar plantas de poder, algunos de esos toltecas aprendieron finalmente a "ver". (EFI)
Sin embargo, al comenzar el ciclo de los nuevos videntes, lo primero que hicieron estos fue establecer los procedimientos clave: acecho, intento y ensueño, e inmediatamente después, descontinuaron el uso de las plantas de poder. Esto nos da cierta idea de lo que realmente les sucedió (a los antiguos videntes) con las plantas de poder. (EFI)
Si usas plantas de poder para mover el punto de encaje, la "tumbadora" raja considerablemente el capullo, así que luego te cuesta recuperarte: te sientes adormecido, bloqueado, como congelado por dentro. (EFI)
De acuerdo a una recomendación de los nuevos videntes, Don Juan había suministrado plantas de poder a Carlos al principio de su aprendizaje. Las plantas de poder sacuden enormemente el punto de encaje, mucho más que los sueños. (EFI)
Las plantas de poder solo se dan a la gente vacía, incompleta. Y solo pueden ser empleadas por brujos totalmente impecables. La gente completa (que nunca ha tenido hijos) no las necesita. Ahora bien, algún día, cuando perfeccionemos nuestro arte como ensoñadores, nos valdremos de ellas para lograr el impulso final, total, impredecible. (SAP)
Hablar de las plantas de poder en términos de cualidades antropomórficas es un medio prescrito para desviar la atención del aprendiz del verdadero propósito, que es parar el diálogo interno. (RDP)
Las plantas de poder son excelentes para parar el diálogo interno, pero causan un daño incalculable al cuerpo físico. (RDP)
La datura se toma para conseguir poder. La empresa de domarla ha de comenzar por la raíz, y su proceso de preparación ha de ser muy cuidadoso. (EDJ)
El trato con el "humito", el "aliado" de los hongos, también ha de ser extremadamente ritual y cuidadoso. (EDJ)
Mescalito es un maestro por propio derecho, un protector que nos enseña cómo debemos vivir. (EDJ)
Mescalito no está en nosotros mismos, sino fuera de nosotros. (EDJ)
A partir de cierto punto uno ya no necesita recurrir a las plantas de poder para convocar a su aliado. (EDJ)
Es importante tener un guía cuando se prueban por vez primera las plantas de poder. (EDJ)
El alcohol enloquece a la gente. Empaña las imágenes. En cambio, Mescalito lo aclara todo. (URA) "Una Realidad Aparte"
El aliado no está exactamente "en" las plantas de poder; más bien éstas nos transportan hasta el aliado. (URA)
Con el "humito" no hay agotamiento. El "humito" te dará la velocidad necesaria para asir el movimiento fugaz del mundo, y al mismo tiempo mantendrá intactos tu cuerpo y tu fuerza. (URA)
Las plantas de poder tienen un capullo luminoso casi tan alto como el cuerpo del hombre y tres veces más ancho. Comparten la mayor cantidad de emanaciones con el hombre, no las emanaciones de la conciencia, sino otras emanaciones en general. La luminosidad de las plantas de poder es de un color rosado blancuzco. Las plantas venenosas son de un rosado amarillento. Y las plantas medicinales son de un rosado vivo tirando a violeta. (EFI)
Los brujos buscaron ávidamente la oportunidad de desplazar sus puntos de encaje. En su búsqueda, utilizaron plantas psicotrópicas para conseguirlo. Y enseguida comprendieron que el desplazamiento producido por el consumo de dichas plantas era irregular, forzado e incontrolado. Pero en medio de este fracaso descubrieron algo de muchísimo valor y lo denominaron la “atención de ensueño”. (PM)
La cultura de las drogas podría haber sido realmente iniciática si, como auténticos guerreros, hubiéramos sabido utilizarla para potenciar o catalizar un despertar espiritual, haciéndonos fuertes luego en la verdadera columna del camino del conocimiento, que es alegría y el bienestar de la sobriedad. Por desgracia, aquella incipiente revolución ha degenerado en una corruptela irreversible que nos impide juzgar con objetividad el verdadero mensaje de los nuevos videntes con respecto a las plantas de poder. Sólo porque resulta más conveniente a nuestras tendencias viciosas, mucha gente se agarra a la tópica asociación entre Don Juan y las experiencias místicas con alucinógenos, y no reparan en el hondo concepto que tenía Don Juan de la sobriedad, en las advertencias que nos hace con respecto al daño físico, y en los contextos particulares en que las prescribe a sus aprendices.
“Las verdaderas revelaciones nos vienen siempre en estados de sobriedad”, dice Don Juan, “y no bajo el influjo de las plantas de poder.” Lamentablemente, como decíamos, poco pueden los argumentos contra nuestros malos hábitos. Y quizás la culpa no esté en nuestra pertinaz falta de impecabilidad, sino en las mismas plantas de poder, que al fin y al cabo son templos de extraños y obsesivos poderes. Con todo, hay que reconocer que prácticamente todas las religiones han empezado por ahí. Son la avenida más natural, más primitiva, para acceder al otro mundo. Y si bien es cierto que son tramposas y peligrosas, mucho más nefasto hubiera sido que en este planeta no hubieran existido las plantas psicotrópicas.
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