Salvadas las "naturales" distancias espacio-temporales, pero que cuánticamente no pierden actualidad o más bien dicho, se internan y compenetran perfectamente en MI actualidad, Miguel Delibes expresa perfectamente este profundo aspecto de la Tristeza Ontológica. Advierto que solamente podremos entenderlo los que cumplimos ciertos requisitos (perfecta y diáfanamente detallados en el texto).
"Vayamos al asunto de la tristeza. Aquí seré breve porque no tengo tiempo de extenderme, pero te lo digo a modo de apunte porque tendremos que hablarlo más despacio (el tema da para mucho). Verás, cuando una persona con poder experimenta una mutación, una transformación que lo convierte en un canal más limpio, pues se queda totalmente vulnerable ante la energía del Infinito, que pasa a través suyo con suma facilidad y lo penetra como si fuera un acerico. Cuanto más lejos está esa persona del mundo corriente, de los deseos y los temores de los hombres corrientes, su comunicación con el Infinito es mayor.
Entonces se produce ese fenómeno asombroso: la energía del cosmos penetra en él, lo inunda, y esa energía tiene un matiz de gran tristeza. Es un enigma, pero hay una tristeza ontológica no en las personas, sino en toda la creación, una tristeza que el vidente o el brujo pueden palpar en toda su magnitud, porque ellos canalizan el Infinito.
¿Y por qué es triste el Infinito, te preguntarás? No lo se, tengo alguna impresión al respecto de la que te hablaré , porque ya te digo que es un tema muy meditado por mi parte, pero no lo sé con certeza. Lo que sé es que esa tristeza ontogónica, primordial; tal vez se explique porque la creación es añoranza de la fuente primigenia. Es una tristeza que ha sido percibida por los mayores místicos, magos y los mejores filósofos (que son videntes de lo abstracto, no lo olvides) y poetas de nuestro planeta. Tú perteneces a este tipo de gente. Ahora has cambiado, te has limpiado más, todavía canalizas mejor, y por tanto la tristeza te arrasa. No es una tristeza que venga de ti ni de las preocupaciones de tu vida cotidiana; es una tristeza mucho más profunda e impersonal que todo eso. Bienvenido al pabellón de los tristes. Por eso es esencial que nosotros, los que intuimos esa tristeza de una manera tan brutal, nos riamos cuanto podamos, nos forcemos a la risa. Es la única manera de aguantar el impacto de esa cosa.
¿Te suena loco? Es posible, porque yo también estoy como una regadera, pero conozco esa tristeza, he oído a las mejores mentes de la historia hablar de ella, y se que existe y es una constante. Pero podemos combatirla; al menos intentarlo..."
("Monólogo para una actriz", de Miguel Delibes)
Entonces se produce ese fenómeno asombroso: la energía del cosmos penetra en él, lo inunda, y esa energía tiene un matiz de gran tristeza. Es un enigma, pero hay una tristeza ontológica no en las personas, sino en toda la creación, una tristeza que el vidente o el brujo pueden palpar en toda su magnitud, porque ellos canalizan el Infinito.
¿Y por qué es triste el Infinito, te preguntarás? No lo se, tengo alguna impresión al respecto de la que te hablaré , porque ya te digo que es un tema muy meditado por mi parte, pero no lo sé con certeza. Lo que sé es que esa tristeza ontogónica, primordial; tal vez se explique porque la creación es añoranza de la fuente primigenia. Es una tristeza que ha sido percibida por los mayores místicos, magos y los mejores filósofos (que son videntes de lo abstracto, no lo olvides) y poetas de nuestro planeta. Tú perteneces a este tipo de gente. Ahora has cambiado, te has limpiado más, todavía canalizas mejor, y por tanto la tristeza te arrasa. No es una tristeza que venga de ti ni de las preocupaciones de tu vida cotidiana; es una tristeza mucho más profunda e impersonal que todo eso. Bienvenido al pabellón de los tristes. Por eso es esencial que nosotros, los que intuimos esa tristeza de una manera tan brutal, nos riamos cuanto podamos, nos forcemos a la risa. Es la única manera de aguantar el impacto de esa cosa.
¿Te suena loco? Es posible, porque yo también estoy como una regadera, pero conozco esa tristeza, he oído a las mejores mentes de la historia hablar de ella, y se que existe y es una constante. Pero podemos combatirla; al menos intentarlo..."
("Monólogo para una actriz", de Miguel Delibes)
El texto está increíblemente bello, tiene el toque de lo impersonal y abstracto. Parece que es un extracto de la obra de teatro de PEREDA GONZÁLEZ, Pablo: De Inocentes. "Monólogo para una actriz", 2007).
ResponderEliminarhttp://www.catedramdelibes.com/autores.php?id=1575
Exactamente, Antonioluis: el texto proviene de donde lo mencionas. Y es evidente que Delibes "sabe" de lo que habla...
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